miércoles, 16 de mayo de 2012

Volvemos a las andadas


Y yo me hago una pregunta: ¿realmente ha valido la pena que me criaran como me han criado, que haya crecido leyendo a Tintín y al capitán Trueno, creyendo tal vez que eso era cierto o, al menos, posible? ¿No hubiera sido mejor que me dijeran cuanto antes «el mundo es hostil y cruel, y la vida es una sucesión de penurias»? Quizá así me habría preparado mejor para ello, y no me estaría dando batacazos ni sufriendo por no encontrarme con lo que me gustaría encontrarme.


Y "Capitán Trueno" es el tema que vamos a oír, interpretado por el clásico grupo de rock español, Asfalto:


7 comentarios:

Algunenano dijo...

¿Sacrificarías disfrutar de los momentos buenos por evitar sufrir en los malos?

“Aquellos que sacrifican una libertad imprescindible para conseguir una seguridad temporal no merecen ni libertad ni seguridad”
— Benjamín Franklin.

Loscercarlos dijo...

No, supongo que no. Pero a veces dudo, "dude".

Kahuna Nui dijo...

Yo tengo un conocido que siempre supo quiénes eran los Reyes, nunca hubo ilusión ni desilusión. En serio. Le doy muchas vueltas a la cabeza a eso y no llego a ninguna conclusión.

Kahuna Nui dijo...

Me refiero a que SIEMPRE lo supo, porque se lo dijeron sus PADRES antes siquiera de tener sus primeros reyes. Mira hijo, ahora que ya tienes edad para disfrutar de los placeres materiales, de ahora en adelante en estas fechas, tacatá.

Loscercarlos dijo...

Bueno, no parece tan malo. Lo único, que convirtieron a su hijo en un spoileador nivel pro.

Anónimo dijo...

Loscer... si no no serías tu!

Anónimo dijo...

Te olvidas de Mortadelo y Filemón, o de 13, Rue del Percebe, donde ya se apunta lo que le espera a uno a la mayoría de edad, abuelos chochones, muertos de hambre, estafadores, cacos, jefes tan tontos como explotadores, profesionales libres con negocios paupérrimos, etc, etc. Para todo hay un tiempo, y no conviene que nos jodan la infancia antes de lo debido, madurar es envejecer, todo a su tiempo. No estoy de acuerdo con que la vida es una sucesión de penurias, y los batacazos son necesarios e imprescindibles para crecer. A base de hostias se aprenden estrategias. coño, parezco el abuelo porretas.