jueves, 24 de mayo de 2012

Epica: reseña de Requiem for the Indifferent


El otro día me compré el último álbum de Epica, “Requiem for the Indifferent”. Hace poco hubo un concierto, y como sabía que acababan de sacar un disco nuevo, decidí escucharlo en Spotify. El resultado no fue muy positivo. Me dio la impresión de que se trataba de un disco monótono y poco innovador, que era sólo “un disco más de Epica”.  De modo que ni escuché de nuevo el disco ni fui al concierto (tampoco andaba muy suelto de dinero). Pero al final me lo compré, y ayer llevé a cabo el ritual que sigo con todos los discos de Epica, desde que me compré en 2005 el “Consign to Oblivion”, atraído por el nombre de la banda, la extraña portada del disco y los dos minutos que había escuchado. 



Cuando me compro un nuevo disco de Epica, lo pongo, me tumbo en la cama y, libreto en mano, sigo atentamente la música y la letra. Y un disco de Epica dura fácilmente 80 minutos, así que es casi una hora y media en la que no se me puede interrumpir, so pena de defenestración. Así que eso hice. Y me llevé una sensación totalmente distinta a la vez anterior. Creo que el problema está en las dos primeras canciones, que dan poca sensación de frescura y la contagian al resto del disco, que, si no prestas atención, se te antoja soso. 

El disco en cuestión: compra discos originales y ayudarás a tus bandas favoritas (y a sus discográficas)

Después de “Karma”, la típica intro instrumental de Epica, de apenas minuto y medio, el disco arranca con “Monopoly on Truth” (7 minutos), que es para mí la canción problemática: recuerda demasiado a todo lo anterior de Epica, especialmente al cuarto disco, “Design your Universe”. De todas formas, ya se dejan adivinar los rasgos principales de este “Requiem for the Indifferent”, y que para mí sí son innovadores: hasta ahora, había tres voces principales: la voz de Simone, los guturales de Mark y el coro, y siempre se turnaban, con más bien poca interacción. En este último disco, sin embargo, encontramos estrofas en las que se producen combinaciones de voces (incluso de las tres a la vez), y en general mucha más mezcla. Las guitarras cobran cada vez mayor protagonismo, de una forma muy similar a “Consign to Oblivion”, probablemente mi canción favorita de Epica. Pero como digo, cuando escucho “Monopoly on Truth” me es difícil percibir algo único, algo característico, pese a que en general se trata de una buena canción.

El disco continúa con “Storm the Sorrow” (5 minutos), un temazo. La melodía es pegadiza y muy musical. Me explico. En muchas de las canciones de Epica encontramos que la voz de Simone durante las estrofas es muy monótona, y que sólo varía y “hace gorgoritos” durante los puentes y los estribillos. Me parece que esto aquí no ocurre. Buenas estrofas, buen puente y un estribillo pegadizo. Con este disco también he aprendido muchas palabras nuevas: esto es algo que siempre me pasa con Epica. Ejemplos: Hauteur, interwine, obelise… Destaca también la abundancia de los coros cantando en latín, algo que antes se mantenía en un nivel más discreto.

Tras “Storm the Sorrow”, llega “Delirium” (6 minutos), que arranca con el coro haciendo humming para dejar paso al piano de Coen y a la voz de Simone. Sí, Epica nos regala otra de sus impecables baladas. Muy bonita, casi al nivel de la inolvidable “Solitary Ground”, pero con presencia ocasional de guitarras y batería.


Después del momento de relajación, vuelve Epica con “Internal Warfare”, locura guitarrera y gutural donde las haya. Muy buena canción, con una estrofa de Simone muy característica, aunque no me termina de sonar redonda del todo. Pero por lo demás, buenos coros y guturales, guitarras cañeras y todo lo que nunca falta en un buen tema de Epica.

Y seguimos con “Requiem for the Indifferent” (8 minutos y medio). Creo que nunca antes la canción que da nombre al disco, que normalmente es la más larga, ha aparecido tan pronto: es el quinto tema de los trece que tiene el disco. Pero aquí está. Con las influencias arábigas que siempre están de una forma u otra en todos los discos de Epica, cuyo antiguo nombre era Sahara Dust. “Requiem for the Indifferent” resulta ser una canción muy enérgica, con un estribillo potente protagonizado por el coro (quién diría que lo forman sólo seis personas), que quizá se pierde un poco en la segunda parte. Ya sabemos que Epica suele dividir sus canciones más extensas introduciendo una especie de paréntesis relajado e instrumental, que vuelve a enlazar con la melodía principal de la canción. 

Mamá, te presento a mi futura esposa.

Como siguiente tema tenemos “Anima” (1 minuto y medio), un intermedio instrumental de piano, una melodía muy atractiva y melancólica que se retomará en otro tema del disco.

Tras este descanso, seguimos con “Guilty Demeanor” (3 minutos y medio), un tema más bien corto y compacto, que tiene básicamente todo lo que debe tener un tema de Epica y que destaca poco: estrofa monótona, puente del coro en latín y estribillo algo más atractivo.

Tras este plato más bien soso, llega “Deep Water Horizon” (6 minutos y medio), que arranca con violín y guitarra acústica, y la voz de Simone comenzando lo que parece una nueva balada. Se une la batería y la guitarra eléctrica. Esto ya parece otra cosa. Efectivamente, es una balada, pero mucho más rock que cualquier balada de Epica, que siempre se suele quedar en voz y uno o dos instrumentos. Aquí está toda la banda, participan incluso el coro y los guturales, y tenemos un intermedio instrumental. Es una extraña mezcla que empieza como balada y termina como canción “normal” de Epica, con todos los elementos habituales.

Continuemos con este extraño viaje lleno de altibajos que nos ofrece Epica. Llega “Stay the course” (4 minutos y medio), canción guitarrera al estilo de “Internal Warfare”, protagonizada por la voz gutural, con apariciones puntuales y estribillo de Simone. Riffs de guitarra resultones. Quizá no sea la canción más memorable del disco, pero rezuma Epica por todas partes.

“Deter the Tyrant” (6 minutos y medio), canción con tintes políticos que tampoco suele faltar en los disco de Epica (con obvias referencias a Gadafi). Buen tema, también guitarrero, rápido e intenso, con una estrofa muy característica, un puente compartido por el coro y un riff de guitarra estupendo, sin olvidarnos del estribillo, también potente. Tal vez sea porque he escuchado el disco pocas veces, o tal vez se deba a que con este ya van cinco discos de Epica, pero de los dos primeros, podríais decirme cualquier título, y yo os tararearía la melodía sin apenas esfuerzo. Con este, es casi imposible. ¿No le he dado tiempo a que las melodías se me queden en la cabeza, o es que ya no encuentro nada verdaderamente memorable, como pasaba con “Quietus” o “Blank Infinity”? Me preocupa, la verdad.



Llega por fin “Avalanche” (7 minutos), para mí uno de los mejores temas del disco. Recuperamos aquí la línea de piano de “Anima”, seguida por los violines. Nos empieza a recordar a “Consign to Oblivion”, y eso sólo puede ser bueno. Llega Simone y se le une la guitarra. Ritmo tranquilo y melancólico, tras la locura de “Deter the Tyrant”. ¿Balada? No, llega Mark respaldado por la batería y las guitarras eléctricas, poniendo el punto agresivo a la canción. Simone replica, Mark vuelve a la carga. Finalmente, llega el momento del estribillo. Mientras la guitarra eléctrica rasguea de fondo, el coro suelta sílabas como potentes suspiros y Simone parece seguir más a la velocidad de la guitarra que al coro, con subidas y bajadas vertiginosas. ¡Ah, por fin os reencuentro, Epicans! Os llevo buscando desde “Delirium”, joder. Vuelve Mark y repetimos el estribillo. Breve momento instrumental y vuelven Simone y Mark, combinándose muy bien en la estrofa. El tema termina con la voz de Simone y los violines. ¡Inmejorable!

El disco se cierra con “Serenade of Self-Destruction” (10 minutos), un buenísimo tema para terminar el disco, y mucho mejor que “Requiem for the Indifferent” para darle nombre, en mi opinión. Recuerda mucho a todas las grandes tracas de fin de fiesta de Epica: “The Phantom Agony”, “Consign to Oblivion”, “The Divine Conspiracy” y “Design Your Universe”. Se toma su tiempo en todos sus pasajes, sin atropellarse pero sin detenerse. La guitarra no se calla nunca mientras el coro hace su trabajo. Los violines tampoco paran. ¿Dónde está Simone? ¿Dónde está Mark? ¿Por qué no canta nadie? Resulta que en la primera hornada de CD de “Requiem for the Indifferent”, ¡este tema aparece sin voces! ¡Tengo un disco defectuoso, pero que tal vez en unas décadas valga una pasta! De todas formas, Nuclear Blast (la discográfica) ofrece el tema con voces de forma gratuita. Escuchando esta versión completa, puedo analizar la calidad de las voces, porque la calidad de la música es innegable en cualquiera de las dos versiones. El coro y Mark se turnan hasta el minuto 3, donde aparece la grandiosa Simone en un estribillo muy bonito y musical. Tras un intermedio instrumental, vuelven Simone y el coro en la segunda parte de la canción, sobre el minuto 5, con un aire muy arábigo. En general las voces están bien, especialmente bien, aunque no negaré que me gusta la idea de una pieza de diez minutos completamente instrumental como colofón del disco.

A cambio, se incluye un bonus track, “Nostalgia”, de 3 minutos y medio, una canción muy bonita protagonizada por Simone y que cuenta con una estrofa muy característica y un estribillo tal vez menos inspirado. Un tema breve (ya habéis visto la duración media de las canciones de Epica) pero muy redondo.

Y eso es todo. Se acabó el disco, señores. Como ya he dicho, un disco que (me) resulta muy difícil (de) apreciar a primera vista, pero con el tiempo se empiezan a percibir matices y a extraer la esencia de cada tema. Estoy muy contento con mi adquisición. Y es que Epica es una de las bandas que más tiempo lleva conmigo, además de haberla descubierto por mí mismo, sin ningún tipo de influencia externa. Cada músico que abandona el grupo (Jeroen, Ad, Yves) me duele no sabéis como. Le he cogido cariño a esta banda desde que la descubrí en 2005, y desde entonces ha estado soltando disco tras disco, como una avalancha.

Y “Avalanche” (Avalancha) es, por supuesto, el tema que vamos a escuchar a continuación, probablemente uno de los mejores de este nuevo disco. En otra ocasión haremos un repaso a las mejores baladas de Epica. Saludos.




4 comentarios:

Macarronazo dijo...

Menuda voz tiene la tía. Sin ser mi estilo de música favorito lo puedo escuchara gusto, muy melosa y perfecto contraste con los rugidos del otro.

Ya solo te queda un seguidor para los 20 ;)
Abrazo.

Loscercarlos dijo...

Ueee, gracias tío!

Abocado dijo...

Respetable reseña pero deberias haberla hecho despues de haber escuchado el disco muchisimas mas veces para apreciarlo mejor.Como decis no es un disco facil de digerir a las primeras escuchas y eso puede llevar a una injusta valoracion final en un primer momento.
Particularmente lo encuentro muy completo y variado como todo disco de Epica ademas de seguir siendo muy heavy aunque bajando un poco la locura que fue DYU(su mejor album hasta ahora).Canciones como Monopoly on truth(sus ultimos 3 minutos son una cosa de locos y algo que no se parece en nada que haya hecho Epica antes),Internal Warfare,Requiem for the indifferent o Deter the tyrant que a vos no te parecen tan buenas para mi son las mejores del disco junto con Avalanche y Serenade of self destruction por supuesto.
Y no podria comparar las canciones de CTO con estas de RFTI ya que CTO me parece,sin ser un mal album,el mas flojo de Epica sin dudas.
En fin,un gran album,complejo,variado,con la agresividad justa(DYU es mas agresivo) y bastante progresivo en varias canciones.Desde ya lo pongo entre los mejores de la banda al lado de TDC y DYU.
Buena reseña aunque no la comparta del todo.Saludos.

Loscercarlos dijo...

Bueno, es normal que a medida que sacan más discos, estos sean cada vez más impecables técnicamente. Otro tema es el de la pegada o la personalidad de las canciones, que es más subjetivo. Precisamente mi gusto por Consign to Oblivion se debe, y lo admito, a que fue el primer disco de Epica (y de metal) que me compré. Nunca había oído nada semejante y me marcó mucho. Pero gracias por tu comentario!