miércoles, 30 de mayo de 2012

Crónicas de la 3ª Guerra Mundial



En la Feria del Libro he conseguido un cómic del 82 que se llama “Crónicas de la IIIª Guerra Mundial”, escrito y dibujado por Florenci Clavé, barcelonés que trabajó sobre todo en Francia (por la guerra y la dictadura: nació en el 36), pero que publicó ocasionalmente en España. 

La portada me parece buena, buena

El cómic es en realidad una recopilación de historietas independientes de una sola página, algunos de dos o tres, que se ambientan en una hipotética 3ª Guerra Mundial, que tiene muy poco de futurista y mucho de trincheras y barro. No os voy a engañar, se trata de una crítica muy evidente a la guerra y a quienes sacrifican sin remordimientos miles de vidas por decisiones políticas y económicas. Recuerda mucho a los cómics de Tardi, “La guerra de las trincheras” y “¡Puta guerra!”, que tratan sobre la 1ª Guerra Mundial y reflejan perfectamente no sólo el absurdo que supone la guerra, sino la miseria y las penurias de los soldados. Las viñetas son en blanco y negro, con un estilo de dibujo realista, soldados de rostros duros, curtidos y dañados por el odio y las penalidades. 

No se puede leer, pero aquí un submarino sale a la superficie creyendo que por fin van a poder ver el amanercer, pero resulta ser sólo otra explosión nuclear.

Se critican aspectos diversos de la guerra: el papel del clero, la publicidad demagógica, las maniobras políticas para fomentar el reclutamiento, los verdaderos objetivos de dominación y sumisión, la mezquindad de los que no se oponen a esas locuras por no afectarles directamente… Los soldados siempre aparecen sucios y desastrados, mientras que entre los altos cargos militares abundan las papadas, las estrellas en el uniforme y los puros encendidos. Como se dice en la introducción de la obra, la distinción es entre buenos (quienes han tomado conciencia), que ya han desertado, y todos los demás: los que no se dan cuenta de la manipulación (tontos útiles), los que la aceptan (tontos) y los que la llevan a cabo (cabrones integrales). 

Se trata de un cómic bastante raro de encontrar, que me atrajo por su portada y su título, y que, aunque corto, resulta intenso y revelador: los motivos que llevan a la guerra y al alistamiento de la población no son muy distintos de los que se dan ahora mismo en nuestro país (y en el mundo): paro, crisis económica, desahucios, la culpabilización del otro, el borreguismo y la pasividad, el desprecio por la vida y por las miserias lejanas…

Un ejemplo de cabrón integral

Para terminar, quiero resaltar dos de las escenas que más me han gustado:

En la primera, dos soldados observan a un civil que pintarrajea una fachada. Desde su walkie-talkie les ordenan actuar con firmeza si se trata de propaganda subversiva. En vista de que estaba escribiendo “Toni ama a…”, los soldados lo acribillan. Uno de ellos informa: “En efecto, trataba de difundir ideas subversivas”.

En la segunda, en medio de una escena de combate, con la tierra horadada por los proyectiles, embarrada y sembrada de alambradas y edificios en ruinas, un altavoz informa de que va a dar comienzo la tregua navideña. Un soldado se levanta de su posición, contento, y se dispone a compartir un cigarrillo con otro soldado. Suenan villancicos de fondo por los altavoces. Los dos soldados hablan sobre lo que eran antes de la guerra, y también sobre el comienzo de la guerra. Los dos están de acuerdo en que les han vendido la moto y que están luchando por nada. Los villancicos se interrumpen bruscamente y el altavoz avisa a los soldados de que el deber los llama de nuevo a la lucha. Los dos soldados comentan que han de volver a sus puestos. Cada uno se sitúa tras una trinchera y comienzan a dispararse el uno al otro, mientras dos altavoces los animan a conseguir la victoria.

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