lunes, 23 de abril de 2012

The Stand (Apocalípsis) - Crítica constructiva




Hoy os voy a hablar de una película, pero no puedo hacerlo de la manera habitual. No os puedo hablar del argumento, la fotografía o la música. Tengo que contaros una historia. 

El mundo se acaba.

Esta historia comienza cuando varios amigos quedaron para jugar una partida a un juego de mesa y para ver una película que ninguno de ellos había visto. El juego se llamaba Catan, y en él unos valientes colonos tenían que competir por el control y la explotación salvaje y total de los recursos de una isla. Sólo uno podía ser el ganador, impidiendo la expansión de los demás y dejando la isla vacía de árboles y piedras. Se produjeron ciertas proezas, ya que uno de los jugadores adivinaba las tiradas de dados de sus compañeros con pasmosa facilidad, e incluso el resultado del partido de fútbol que se retransmitía en aquel instante. Después fue el momento de pedir unas pizzas para acallar a sus estómagos, y ya estaban listos para ver la película. En realidad, se trataba de una miniserie de 4 episodios de 1 hora y media cada uno: 6 horas en total. No creían que fueran a verlo todo, pero decidieron empezar. El anfitrión se estaba leyendo el libro en el que estaba basada la serie, y decía que tenía zombis. Eso ya bastaba para darle una oportunidad.

Este es Stu, y aquí no forma parte del CSI.


El primer episodio comenzaba con un guardia de seguridad de algún tipo de instalación médica o militar que se encontraba con un brote de algún virus misterioso y decidía huir del lugar con su mujer y su hija. Un trabajador llamado Stu Redman se los encuentra y trata de ayudarlos, pero todo es inútil. Todos mueren y el mundo empieza caer bajo una terrible epidemia. El ejército trata de contener el virus, pero sólo unos pocos parecen ser inmunes. El resto muere irremediablemente, y el mundo queda desolado. Van apareciendo otros personajes, los únicos supervivientes americanos, que se van cruzando y son guiados por un misterioso sueño que todos comparten: sueñan con una cabaña en la que hay una mujer negra muy vieja que se llama Mother Abigail. Así vamos conociendo al músico Larry Underwood y a Nadine Cross, una mujer un poco rara; a Fran, la chica sensual, y a Harold, su amigo nerd que intenta conquistarla («Fran, ¿has visto este artículo científico? ¡Es fascinante!», nunca falla con las damas, Harold). También está el sordomudo Nick Andros (al que unos pueblerinos pegan, precisamente por ser sordomudo), el oscuro juez Farris, el viejo Glenn Bateman, el afable Ralph Bredtner, el gigantón y retrasado Tom Cullen y algunos otros menos importantes. Vamos viendo las aventuras y amistades que se forjan en su camino hacia Mother Abigail. La película va pintando bien, pese a la evidente ausencia de nada ni remotamente parecido a un zombi.

Os presento a Fran, portadora de bebés y causante de riñas masculinas.
 

Pero cuidado, que aparecen los antagonistas. Paralelamente al grupo de bonachones, un hombre llamado Randall Flagg, que resulta ser una especie de demonio en la tierra, está reuniendo a la peor escoria que queda en la tierra: el jefe de Crossing Jordan, un pirómano llamado Trashman, y otros tantos moteros y pelanas. No se sabe muy bien qué es lo que pretenden, pero este segundo grupo de supervivientes se traslada hacia la destruida Las Vegas, donde comienzan a construir su propia comunidad. Mientras tanto, los protagonistas ya se han reunido con Mother Abigail, que los guía hasta la ciudad de Boulder, donde construyen una comunidad democrática y sosa. Todos son buenos, todos son majos e inocentes. Pero cuidado, porque Stu ha conquistado a Fran y con ello ha despertado los celos de Harold, que por si fuera poco se encarga de las tareas más nauseabundas, como la retirada de cadáveres, y es ninguneado en las asambleas, no se sabe muy bien por qué. Nadine tiene una extraña conexión con Randall Flagg, que le habla en sueños. 

Larry viaja hacia Colorado dejando que su guitarra se achicharre.


El grupo de bonachones conoce finalmente la existencia de estos antagonistas que lo son nadie sabe muy bien por qué, y deciden enviar a una serie de espías al grupo de sus enemigos, para tenerlos controlados. No envían a los más listos. Tampoco a los más fuertes. Claro, eso es lo que Flagg esperaría. Deciden enviar al juez Farris en su camioneta y a Tom Cullen el retrasado. ¿Qué pintan un juez que frisa los 50 años y un gigante bobo en una misión de infiltración? ¿A quién van a engañar exactamente? Para que Tom les haga caso, deciden hipnotizarlo y le dan las siguientes instrucciones: «Si por el camino ves a una sola persona, mátala. Si son varios, corre. Y si te preguntan qué haces allí, les dices que te hemos echado para que no tuvieras hijos tontos». Sospecho, sólo sospecho, que hay más verdad en esa última frase de la que ningún personaje quiere reconocer. Los espías parten.

Hola, soy un maleante y quiero unirme a vosotros. L-U-N-A.


Randall Flagg se impacienta por la influencia de la comunidad de bonachones, y decide utilizar su vínculo con Nadine y la influencia de esta sobre el nerd de Harold para provocar una catástrofe: una bomba que explota durante una reunión de los protagonistas, matando al sordomudo Nick Andros entre otros muchos. El juez Farris es obviamente descubierto cuando se acercaba a Las Vegas con su ranchera y su cassette, dos guardias lo persiguen en coche y lo acribillan a balazos. Misión inútil = muerte inútil.

El juez Farris: nunca supo quién le había hecho la putada de escogerlo como espía.


 Las cosas pintan mal para los inútiles bonachones. Mother Abigail reúne a los supervivientes y les deja las cosas claras: si han sobrevivido a la epidemia, si ella los ha atraído y reunido, no es para que construyan una comunidad, para que empiecen de cero, para que sean felices. Es para que destruyan y aniquilen a Randall Flagg y los suyos. Bravo por los bonachones. La vieja no se queda ahí: Stu, Larry el músico, Ralph el gordo y Glenn el viejo deben viajar hasta Las Vegas a pie, sin armas y sin pertrechos. Dios les ayudará. Dicho esto, Mother Abigail muere y los deja a todos a cuadros. Ha aparecido la palabra del millón: Dios.

Nadine: traidora y portadora de bebés demoníacos.


Después de muchas otras peripecias, descubrimos que Tom Cullen el bobo está trabajando en Las Vegas, infiltrado pero sin saber muy bien qué hace allí. Nadine, que ha escapado junto con Harold en una scooter para luego matarlo miserablemente como al traidor en el que los bonachones lo convirtieron, entra en contacto carnal con Randall Flagg, que pone en ella su semillita, pero termina suicidándose para no traer al mundo al hijo del diablo. 

Ché, mirálo a Randall. Parecía que no, y es el demonio.


De todas formas, Randall Flagg y los suyos están más que tranquilos ante la nula amenaza que suponen Stu y sus profetas de pacotilla. De hecho, Flagg ha enviado a su loco secuaz Trashman en busca de una bomba nuclear. Allí se dirigen estos, con tan mala fortuna que Stu se parte una pierna y deciden abandonarlo allí como a un perro, sin comida ni agua. Larry, Ralph y Glenn llegan a Las Vegas, donde son detenidos por los hombres de Randall Flagg, que matan al viejo e inútil de Glenn por reírse del jefe de Crossing Jordan, Lloyd, y tratar de evangelizarlo. Parece que de pronto todos son testigos de Jehová, y Flagg decide ejecutar a los dos supervivientes, Larry y Ralph, en un evento multitudinario. Atados a sendos postes los inútiles testigos de Jehová, esperando la muerte por hacer caso a una señora que deliraba antes de morir, sin ningún tipo de motivación ni objetivo, simplemente esperando a ver qué es lo que pasa, llega Trashman con una bomba nuclear, a punto de morir debido a la radiación que se escapa. No tiene otra ocurrencia que aparcarla en plena plaza. En ese momento, en el cielo aparece una puta mano gigante y translúcida, que con su divino índice activa la bomba, matando a todos los que allí se encuentran: Randall Flagg, Lloyd, Larry, Ralph, Trashman y todos los malos que nunca supieron que lo eran.

-Verás, Tom. Te vas a tener que infltrar.  -¿Infil... qué?
 

Stu se pudre en su agujero, con la pierna rota, pero llega entonces Tom Cullen el bobo, que lo ayuda y lo cuida hasta que se recupera. Vuelven a su comunidad feliz: ya han destruido a la mitad de la humanidad que quedaba y que jamás les hizo nada malo en realidad; por fin pueden respirar tranquilos. Fran además está embarazada, y su hija, Abigail, ¡es inmune al virus! Estamos salvados, gracias Dios.

Volveré, mamones.


Sinceramente, no me esperaba que la película no fuera más que un intento de evangelización. Sólo quedábamos tres viéndola, el resto había huido muy sensatamente. Tras el visionado de la película se produjo un agitado coloquio de tres horas, explicando todas las incongruencias del argumento, tratando de extraer las posibles motivaciones de las decisiones más absurdas e incomprensibles y creando historias paralelas. Yo no daba crédito a lo que había visto. Tenía que hojear el libro. Efectivamente, ahí estaba todo, palabra por palabra: «Tenéis que ir solos y desarmados», «Vuestra misión no es vivir en paz, es destruir a Randall Flagg», «Dios os guiará» y el resto de giladas. ¿Qué ocurría? El mundo se había vuelto loco. Tenía que saber qué opinaba el autor de la obra, el mismo Stephen King. Y me encontré con esto (lo he redactado yo después de consultar varias fuentes):




Stephen King decidió cómo iba a escribir el libro empezando con una idea general: el fin del mundo y dos grupos de supervivientes, unos buenos y otros malos. Después desarrolló los personajes y dejó volar la imaginación. Y así le ha salido, diría yo. Según sus propias palabras, quería escribir una fantasía épica como El señor de los anillos, pero ambientado en Estados Unidos. En vez de un hobbit, el héroe sería un tejano llamado Stu, el villano no sería Sauron sino Randall Flagg, y la tierra de Mordor es Las Vegas. 

¡Es Lloyd!

La motivación del giro argumental que supone que los protagonistas vayan a Las Vegas a enfrentarse absurdamente a Randall Flagg en lugar de quedarse en su comunidad feliz y repugnante (que les va muy bien, porque son todos bonachones y conformistas) no fue una decisión meditada, sino que simplemente el amigo Stephen veía que se bloqueaba, que se le acababan las ideas, que el argumento iba a terminar así de soso, de modo que se inventó una bomba que matara a varios protagonistas, una misión divina de Mother Abigail para los héroes, que no debían centrarse en la política y la administración, sino en DESTRUIR a Randall Flagg.

La vieja enfadada con el mundo.


Qué queréis que os diga, me parece un mal libro/película, o más bien un libro/película que empieza bien, con una idea original y bien desarrollada, pero que luego, por el afán de King de crear tochos enormes, se le va de las manos y cae en una absurda moraleja católica que me da verdadero asco. Fue una auténtica ordalía ver 6 horas de The Stand, pero yo quería creer que finalmente la historia se encauzaría. No fue así. Me reí. Me reí mucho, y me sirvió para analizar el argumento y señalar los agujeros y los fallos, algo que normalmente no me paro a pensar, si la película me gusta, y a indagar un poco más sobre la historia. Porque no entiendo el odio acérrimo que tiene la vieja insoportable de Mother Abigail por Randall Flagg, que durante toda la película demuestra que le importa poco o nada el soso grupo de católicos moralistas. Por cierto, las similitudes con la serie Perdidos son muchísimas (parece ser que The Stand fue, lamentablemente, una inspiración para la serie): catástrofe y dos grupos de supervivientes rivales, Charlie Pace = Larry Underwood, Stu Redman = Jack Sephard, Fran = Claire, etc, etc.

Un saludo y hasta la próxima entrada!

Randall Flagg es el mejor personaje, sin duda.

13 comentarios:

M. dijo...

Bueno, en primer lugar tengo que darte la enhorabuena por haber plasmado tan fidelísimamente algo que pasó hace ya bastante tiempo, bravo, loco.

En segundo lugar: viva Torres, sí señor jodeeer, un muy bello ser.

Bueno, me pongo a ello, añadamos pequeñas anécdotas a una gran crónica:

Recuerdo aquel día, el señor Boha se trajo a otro compañero del New Team y estaba también el señor Hugo, que no suele fallar a estas citas. Fue en aquel nuestro Invierno-Catán, en el que disfrutamos de muchas grandes partidas (en algunas de ellas han intervenido otros compañeros de la UAM, como el señor Tuñón). Este día no estaba el señor Grañón, que sin duda es quien hace que el juego pase de ser entretenido a espectacular, pero bueno, estaba Borja, que cumplió con creces (como siempre, y no exagero) adivinando unas 10 tiradas de dados dobles en los momentos siempre más indicados y a veces con un mensaje personalizado como: "en el próximo turno vas a sacar un dos" (Y ZASCA!) y adivinó el empate en el último minuto del Athletic de Bilbao y el empate a cero del Atlético. Loscercarlos iba avisado de este poder, ya que sólo unos días antes se había cumpliso aquella predicción realizada a finales de 2005: "Fraga morirá el 11 de enero de 2012". Sí, es cierto que al final murió el día 15, pero acojona igual eh... Y tantas otras...

Mi padre nos acompañó durante la partida viendo el partido. Terminado éste y el Catán (con victoria de Hugo a pesar del "yo nunca gano en estos juegos" y a pesar de que le financiamos entre todos los demás a Javi una carretera de contención anti-Hugo) nos pusimos con aquella mini-serie que me bajé en FullDVD y cuyos primeros minutos ya habíamos visto un par de meses antes (en un deplorable estado de sueño tras una larga noche-madrugada de Mount & Blade) y nos pareció una buena posibilidad de visionado en grupo.

Es cierto también que yo me estaba leyendo el libro, sí, pero en mi defensa hay que decir que sólo llevaba 90 páginas... ¡¡90 de 1400!! Así que todo eran presentaciones y posiblididad en ese punto. También hay que decir que al final del libro, la última
página tiene un dibujo en claro-oscuro de un hombre siendo atacado por un grupo numeroso de lo que parecen ser zombies... ¿Y yó qué iba a saber entonces?
Luego está que si me compré el libro de The Stand y pillé la serie es porque sabía que es una de las bases fundamentales de Perdidos (Lost), donde la definían como "una situación post-apocalíptica en la que un grupo de personas tienen que salir adelante en un mundo que vuelve a lo primario, a lo verdadero. Es una idea que llevo grabada dentro y me llamaba la atención la posibilidad de esta historia.
Qué iluso... Hablando de LA VERDAD y lo que nos encontramos...

CONT.

M. dijo...

Como dices, Borja y Javi se fueron como a la hora de visionado ("Tú, yo no veo Zombis aquí", "¡Cuidado, un zombi!", "Oye, nos vamos"). Era ya tarde y no iba bien la cosa en pantalla; Ed Harris murió de pronto (creimos que a causa de una mirada súbita y penetrante de un subordinado). Creo que hay que añadir también algo de información sobre la enfermedad que acababa con las humanos no inmunes: les daba un catarro fuerte que hacía crecer ronchas y costras por la cara... Muy raro todo. La madre de Larrry Underwood se quedaba seca (literalmente) en la cama.

Luego, en 6 horas es increible la cantidad de locuras incongruentes, y elementos extraños que pueden aparecer; el padre de Fran (la chica bien -pero más fea que un pie-) es una especie de jardinero multimillonario que habla como la Rana Gustavo con frenillo "Shar sha shabr, shar shar..." Su temprana muerte nos apenó muchísimo.

CONT.

Loscercarlos dijo...

Ah, hay tantos detalles que he sacrificado para no pasarme y aburrir a los lectores (ja) que no han visto la peli, pero jamás podré olvidar al jardinero batracio. Continúe, por favor, y avise al señor Hugo também.

M. dijo...

Había también por el principio una especie de pregonero negro exhaltado que iba diciendo lo típico "¡arrepentíos!" "¡Oh, es el fin!"... Pues una noche en un barrio periférico (que ya ves tú qué coño pintaba ahí el negro) Randall Flagg lo fulmina; y ese, amigos, es el único acto "malvado" que jamás comete Randall ("el malo"), y es dudosamente un acto negativo ya que el pregonero era un auténtico brasas. En realidad le está haciendo un favor al mundo.

Otro dato inicial: Nick Andros es sordomudo ¡pero es capaz de adivinar que le tiran objetos por la espalda y esquivarlos sin mirar!

También es muy triste lo que las maquinaciones de Mother Abigail provocan en el viejo Glenn: cuando Stu se lo encuentra (en lo que parece ser Virginia u otro estado de climas cálidos de los Apalaches) Glenn vive en un caserón colonial a sus anchas, con un jardín inglés verdaderamente agradable y con un perro (clavado a Vincent, de Perdidos) muy majete que le hace compañía. PERO NO ES ESA SU MISIÓN EN LA VIDA, no. El pobre viejo Glenn tiene que abandonar el Idilio y viajar con Stu, Fran y Harold (que en ese momento estaban muy unidos y apretaos en su moto a dos) hacia una puta octogenaria negra que tiene pesadillas en las que se le aparece Satán. En una de estas pesadillas ella empieza a tocar su guitarra y a cantar gospel para contrarrestar el poder del Demonio, pero éste la hechiza y provoca que las manos de Mother Abigail filtren toda la sangre que por ellas pasan, dejando la guitarra perdida... Todo un show, hasta salía a chorro ahí contra las cuerdas.

M. dijo...

Hablemos ahora de los asentamientos del bien y del mal y de las tensiones que surgen (unilateralmente, por cierto) entre ellos:

Los "malos" son gente pastante normal (uno de ellos es Bernard, el dentista de Perdidos) que se organiza, que sabe trabajar en equipo y que entre todos consiguen limpiar las calles de Las Vegas de muertos, reconstruir la ciudad y vivir con un cometido y una dirección en paz. Sí, en paz, porque aquí los únicos paranóicos destructivos son los "buenos". Tal vez a Mother Abigail no le gusta que quemen los cadáveres de los muertos, y los excomulga por no darles cristiana sepultura. Es lo más seguro porque no se les pueden poner pegas a estos malos. ¡¡¡Si hasta le dan trabajo a un retrasado!!! Un retrasado que está del todo integrado entre ellos... Qué injusto es todo.

Los buenos: a ver... Esta manga de recontrapelotudos decide que lo que hay que hacer tras el fin del mundo es irse TODOS a vivir a un suburbio residencial de Phoenix con sus parques infantiles, comunidades de vecinos adorables, sus calles pavimentadas y sistemas de riego... Qué ejercicio de pusilanimidad humana.

En vez de enfrentarse a la adversidad con cojones y fuerza de voluntad adoptan los errores del mundo de los cobardes: el gregarismo ovino.
En vez de disfrutar del primarismo y la libertad absoluta, del fin de la moral social, de un mundo en el que todo proceso ha vuelto a ser trascendente, en vez de eso se convierten en una repugnante mezcla de asambleismo 15M y misa del domingo. Comunismo trasnochado con pretensiones evangelizadoras. No parece que el individuo se pueda desarrollar en absoluto en ese grupo en el que todo son prejuicios y MIEDO. Miedo a los malos, miedo entre ellos, miedo a la tentación en uno mismo, miedo al pecado. Sólo los americanos son capaces de verosimilizar algo tan ridículo...
División de tareas, orden, escala social, alienación, macrosociedades, consciencia de masa: eso es para ellos un mundo feliz.

M. dijo...

Con todos estos ingredientes la cosa no dura bien mucho tiempo, está claro. A Harold no le dejan hablar en las misas-asamblea y lo mandan a enterrar muertos: se cabrea y pone una bomba. Normal, yo los habría acuchillado a todos, hijos de puta.

Los espías ya marcharon, recuerdo cómo abandonan a Tom Cullen en la carretera "no queremos a tus sucios hijos retrasados como tú".

Y una cosa de por aquel momento: Mother Abigail sufre un ataque de aerofagia (esto no es broma) por una elevada ingesta de ciruelas y cerezas y entre pedos se pierde en el maizal... Se pierde y no la encuentran más. Y sin ella todo lo que habían creado se viene abajo.

Ah, pero reaparece decrépita y más fundamentalista que nunca (hasta increpa a una niña por blasfemar) y les dice que tienen que ir para allá desarmados y de la mano y con una guitarra. Al llegar a las afueras de Las Vegas los interceptan y les dicen a los malos perlas como: "estáis adorando a falsos ídolos", "¿no os dais cuenta de que vuestro camino es el equivocado?". Los otros flipan del todo.

Loscercarlos dijo...

Cuidado, lo que ha dicho M. es importante: el detalle de que la bomba no sea un plan de Randall Flagg lo exculpa totalmente de cualquier mal a la comunidad de buenazos, y por tanto resulta más plausible si cabe la teoría de que cualquier amenaza existe sólo en la mente de los fanáticos de Mother Abigail. El predicador negro que muere en una carretera pero cuyo cadáver aparece en medio de la ciudad, es el mismo que aparece en la primera imagen del post.

Fabulosa, meticulosa y appaloosa reflexión sobre el lamentable comportamiento de los igualmente lamentables protagonistas.

Hugonimo dijo...

En primer lugar, quiero felicitarte por la reseña, es de lejos la crítica mas acertada sobre la mejor película de zombies sin zombies que jamás he visto.
Como uno de los tres espectadores que sobrevivieron a la película esa noche creo debo hacer un par de comentarios acerca de la experiencia.
Si bien un primer vistazo a la película podría sugerir algún contenido relacionado con zombies, a las 5 horas comencé a sospechar que las posibilidad de ver algún muerto viviente empezaba a disiparse (siendo lo más cercano la capacidad expresiva de nuestro amigo Stephen King) estaba siendo adoctrinado en una revolucionaria y renovada fe en nuestro Señor, y sus apóstoles eran una vieja negra que toca el banjo, un sordomudo, un enorme retrasado de posible origen danés, y el tío de CSI que no tiene barba ni es pelirrojo.
Pero, ¿Qué se puede aprender de esta pequeña joya del cine televisivo contemporáneo?
King comienza con un ambiente pos apocalíptico para intentar inculcar un mensaje de tolerancia, superación y comunicación. Como ya han comentado el autor de la crítica y se ve reflejado en los comentarios, pronto se forma un grupo de “buenos” de dudosa moralidad y un grupo de “malos” de maldad nivel Disney. Pero comencemos el análisis:
Una vez un hombre con poderes sobrenaturales tuvo una idea de un mundo, un mundo que él consideraba mejor; pensó que los marginados, los parias y las minorías de la sociedad podrían tomar un papel importarte y los reunió. Creía en un futuro para ellos y les prometió que heredarían la tierra, su nombre era……Randall Flagg.
En efecto, mientras una de las partes aboga por una sociedad perfecta que solo puede estar integrada por personas “perfectas”, con un historial impecable y un perfil intachable, rozando casi una utopía de Darwinismo social, la otra defiende una sociedad capaz de perdonar, donde todos son iguales y no importa tu pasado, si fueses un ladrón o una extraña mujer que quiere liarse un sordomudo pero luego se mete con su amigo retrasado y se le va la pinza y les acaba disparando desde una ventana: tendrás la oportunidad de redimirte y ser un productivo miembro de la sociedad.
La utopía de Mother Abigail coge a una persona normal, le arrebata a su novia, le da un trabajo de mierda y le ignoran en las asambleas creando así a un psicópata. La sociedad de Randall Flagg coge a un ladrón de bares, le da confianza y responsabilidad y este consigue poner en marcha la ciudad de las vegas después del apocalipsis.
Pero no acaba aquí, porque a Mother Abigail no le gusta la competencia y no tarda en comunicar a sus seguidores que su verdadera finalidad es acabar con el bando contrario, por lo que se acabaran ideando ciertas artimañas que desencadenaran con el clímax de los protagonistas yendo al encuentro del bando contrario para decirles que abandonen sus creencias, afirmando que rezan a un ídolo de barro. ¿Cómo van a creer en una cosa diferente? ¡Impensable!
Independientemente del evidente mensaje de tolerancia y comprensión religiosa (¡Bravo Señor King!)Cabe destacar que R.A (como pasaremos a llamar a partir a ahora a Randall Flagg), como profeta, tiene poderes sobrenaturales reales, mientras que su contraparte M.A, aunque su acrónimo es bastante más divertido, solo toca el Banjo y hace alarde de una flatulencia incontenible.

Hugonimo dijo...

En segundo lugar podemos aprender una gran lección, si haces un TVFilm de 6 horas, no es necesario ser consecuente o congruente con la trama: solo arroja los elementos aleatoriamente y disfruta de tus espectadores luchando en su interior por comprenderlo.
Para ilustrar el ejemplo, nada mejor que la subtrama del espionaje: enviar agentes encubiertos para saber que está haciendo el enemigo. Y quien son los mejores candidatos para pasar desapercibidos en las Vegas? :Pues la comprensible elección de una puta, la dudosa decisión de un juez negro entrado en años y ,cómo no, la previsible elección del subnormal danés, por que como todos sabemos, nada pasa tan desapercibido como el nuevo compañero de trabajo danés que además de ser retrasado tiene proporciones pantagruélicas.
En un momento de la historia, R.F captura al primer espía mencionado, y ¿que información considera King que debería interesar a la némesis de su relato? En efecto, si habéis pensado en la identidad de los otros espías, estáis en lo cierto. Porque, para que preguntar sobre que han descubierto, que pretenden o donde está el campamento; la verdadera prioridad es descubrir al espía mentalmente discapacitado. (El Señor King sabe que con las incongruencias no hay mejor dirección para huir que hacia delante…)
Cabe destacar que todo trabajo de espionaje es virtualmente inútil, por que cuando quieren transmitir la información acerca de los cazas, Trashman los explota por iniciativa propia. Y si algo les gusta a los espectadores es que la trama en la que han invertido 3 horas no tenga ninguna relevancia para el desenlace final. (Posiblemente de aquí estén tomadas las influencias de Perdidos*Coff*Walt y Widmore*Coff*)

Hugonimo dijo...

Pero lo mejor con diferencia de la película es cuando el bando de los buenos decide mandar al bueno de Tom Cullen como espía al campamento enemigo. Para ello decidirán hipnotizarlo, porque aparentemente, el discapacitado no es capaz de entender unas órdenes simples, pero su subconsciente sí. Entre sus órdenes tiene 3 directrices:
-Si se encuentra con dos o más enemigos huye
-Si se encuentra a solas con un enemigo, debe matarlo.
-Si le preguntan por qué está ahí, debe decirles que ha sido abandonado por que la comuna no quería que tuviese niños tontos (no contestos con programarle, tienen que vejarle de hecho, no basta con que diga esto, le programan para creerlo)
En primer lugar, aparte de desafiar las leyes de la robótica de Asimov (cosa que ningún retrasado gigante con condicionamiento pavloviano debería hacer), supone una amenaza mucho mayor que la que el Señor Flagg puede soñar en convertirse. Estamos hablando de un danés de dos metros de altura y peso apabullante, que además de tener Down y haber sido cruelmente abandonado por su comuna, ha sido literalmente programado para acabar con cualquier persona con la que se quede a solas. Un despiadado y retrasado asesino sin remordimientos que huira de las masas hasta encontrar solitarias e indefensas victimas con las que acabar hasta que solo quede él: una maquina retrasada de matar, pero claro, la amenaza de la película es el tío con cazadora vaquera que se come a un ciervo.
Esto suscita tres preguntas: ¿Cómo va a sacar información a pesar de sus órdenes? ¿Cuánta y qué tipo de información puede proporcionarte un disminuido psíquico acerca de un viaje a las Vegas? O la mejor: ¿Cómo demonios van a sortear su programación para desprogramarlo, con un hombre y un niño, o en su defecto: un enano?
Para finalizar, quiero incentivar la visión de esta película a todo el que lea esto, en serio, verla. Si no confiáis en mí, ir a IMDB, por que tiene un 7.1.Y una vez que la hayas visto, recomendársela también a vuestros amigos, pero decirles que es de zombies, para que ellos también la disfruten. No hace falta decir que la contemplación requiere que todo se haga de seguido, que si no se pierde la experiencia. Y ya sabéis, si tenéis alguna duda en vuestro corazón, solo debéis que pensar: ¿Qué haría Randall Flagg en mi caso?

Loscercarlos dijo...

Tengo lágrimas en los ojos. That was beautiful. Deberíamos postear esto en todos los vídeos de americanos bobos diciendo que este es el mejor libro que han leído nunca, que hablan del bien contra el mal y de la bondad de M.A. y la villanía de R.F. Infelices. Gracias por vuestras aportaciones, muchachos, que se merecen estar dentro del propio post. Un abrazo a los dos.

Loscercarlos dijo...

Tom Cullen tuvo un hijo con el jardinero batracio:

http://youtu.be/ffle9rq22JI

Anónimo dijo...

Je viens de réserver votre blog marqués antrodeloscer.blogspot.ru sur Digg et Stumble Upon. J'aime lire vos commentaires.