lunes, 19 de marzo de 2012

Alejandro Dolina y La Venganza Será Terrible

Hoy os voy a hablar de Alejandro Dolina. Supongo que a muy pocos les sonará el nombre. Para mí mismo era desconocido hasta hace bien poco. Una vez más, tengo que agradecer a Mr. Valls el haberme descubierto a tan singular personaje. 

El personaje en cuestión
Se trata de un argentino nacido en 1945 (67 tacos ya) que se dedica a la radio, a la música y a la escritura. Desde 1985 trabaja como presentador de radio (su programa ha ido cambiando de nombre y de emisora con los años), todos los días de doce a dos de la madrugada. Desde el año 85, todos los días de la semana. El programa se llama La Venganza Será Terrible, y no sé por dónde puedo empezar a hablaros de él. En el programa hay tres contertulios (a veces más, a veces menos): el propio Dolina, Patricio Barton y Jorge Dorio forman el equipo actual, pero muchos otros han pasado por el programa.

El entrañable Patricio Barton
El problemático Jorge Dorio

 Se graba siempre en un teatro, con público que puede entrar gratuitamente, y actualmente la actuación también se transmite por televisión. Los tres locutores representan un papel: Barton es el hombre sencillo, con los pies en la tierra, a menudo ingenuo e inocente; Dolina es todo lo contrario: surrealista, enrevesado, fantasioso, capaz de representar el papel de «chorro» (atracador), ministro de Educación, fabricante de «piletas» (piscinas) o heladero. Y Dorio… pues suele apoyar a Dolina en sus invenciones y fantasías. 

Gillespie, ex-colaborador, uno de los mejores

La Venganza Será Terrible tiene cuatro partes diferenciadas: al comienzo del programa, y tras saludar al público, presentar a los contertulios y anunciar sus próximas actuaciones, Barton inicia la parte conceptual del programa, planteando un tema para, en palabras de Dolina, «sacarnos de la angustia del día a día». Puede ser «Hoy me compré un muelle», «Al abrir el congelador encontré sobras antiguas», «Tuve un encuentro en un baño público», «Prestar sillas», «Las piscinas hinchables destruirán a las tradicionales», «Mala relación con los camareros y menús confusos», «Reserve hoy su lechón», «Mi perro cazó una mosca», «Me invitaron a una fiesta» y cosas por el estilo. Siempre temas aparentemente superficiales. 

Otro acertado retrato de Barton

Y comienza la locura, porque empiezan a hablar y a hablar, a inventar fábulas y a dejar caer de cuando en cuando alguna perla de sabiduría. Si hablan de ambientadores de coche, tened por seguro que Dolina se hará pasar por una señora que huele a ambientador, y a la que los clientes van a oler para probar el género. Si hablamos de comida, resulta que la leche con sandía es mortal, pero la sandía con leche te sume en un estado de agonía continua que se llama vida. Si le damos un terrón de azúcar a un caballo lo podemos matar, después de que ponga cara de haber sido engañado, enarcando las cejas y abriendo las patas. ¿Vais pillando el tono del programa? 


Dolina es tremendamente ingenioso y con un humor muy fino, y se adueña de la función enseguida. Pero también es un gran conocedor de la historia y la mitología, y en la segunda sección del programa nos deleita con un tema histórico: los fenicios, la brujería en la Antigüedad, nombramientos de los Papas, excentricidades de los reyes, los zombis en las diferentes culturas, los amoríos de Zeus, los skalds nórdicos, Calígula, los etruscos, lugares de los mitos egipcios, raptos cometidos por hadas, mujeres acosadas por su hermosura… En este caso sólo habla Dolina, con algún comentario esporádico de sus compañeros, y podemos apreciar su gran amor por estos temas.


El tercer segmento es el humorístico. Esta vez el tema es abiertamente surrealista, y con un título acorde: «Recupere su autoestima, usted que es un insecto», «Cómo tratar a su marido», «Gimnasia para quien no quiere hacer gimnasia», «El hogar ya me tiene harta: consejos para una fiesta distinta», «Más piojoso será usted», «¿Son inteligentes los canarios?», «Maquillaje para narices imperfectas», «Dame la plata que te gané o te rompo la trompa», «Ay, me duele acá», «Bajáte de ahí o te rompo el alma», «Construya usted misma su mueble lujoso», «Cuide bien al pajarito», «La fabricación de golosinas», «Cómo abandonar un restaurante sin pagar», «Cómo leer señales de peligro», «Regale estupideces a su novia y quede como un príncipe», «Uy, Dios, cuántas minas», etc. En general, tienen un artículo periodístico, o una lista de consejos, y los van leyendo y comentando con tremendos resultados:


Finalmente, tenemos el segmento musical. Dolina se transforma en su alter-ego, el Sordo Gancé, y junto con un trío de músicos interpretan al piano y a la guitarra temas que el público solicita. 


La Venganza Será Terrible es probablemente el mejor programa de radio que conozco. Dos horas en las que te ríes, aprendes y escuchas música en compañía de Dolina y sus secuaces. Descrito el programa, vamos a intentar describir el estilo «dolinesco». Es capaz de idear la situación más surrealista e hilarante del mundo, y unos minutos después, revelar las tragedias de la vida con un par de certeras frases que te dejan temblando y pensativo. 


Ahora Dolina es más reflexivo, habla más despacio, se piensa más lo que dice, pero los programas iniciales, de los años 80, son una locura verborréica de personajes que cambian en segundos, de frases lapidarias, de críticas ácidas a todo, incluidos los oyentes. Sabe usar los escasos recursos técnicos del programa con maestría: una nota prolongada del piano que marca una frase peliaguda, el eco del micrófono… En el habla usa varios chistes recurrentes que ya se han convertido en un clásico: cuando hace una conexión de palabras siempre dice esto: Todas las visitas son indeseables. En japonés, la palabra «visita» y la palabra «indeseable» son la misma. O al menos a mí me suenan igual. También suele leer la conjunción «o» como si fuera «¡oh!»: No sabía si hacer eso, ¡oh, lo otro! Sumémosle a eso el hecho de que en Argentina se habla un español mucho más musical al oído y más variado que en España.
Cuando no está de guasa, Dolina siempre habla del amor y las mujeres, también habla de valores, de la edad, de la vida en general. Y siempre se aprende mucho de un tipo que ha vivido tantas cosas y sabe expresarlas tan bien. Para muestra, un botón:
 
«La  seducción no es otra cosa que disfrazarse de algo que no existe.»

«Si bien se mira, el lugar de novia, de novio, de amante, es un lugar al que se accede por asesinato del anterior, y que se abandona por asesinato de uno mismo. Uno entra y desaloja al novio anterior, sumiéndolo en el olvido, en el ostracismo, y a menudo en el desprecio. Uno se burla cuando desplaza al antiguo novio, no es que se burle, pero lo mira con cierta conmiseración. Hasta que viene otro y es uno el que recorre… ese camino de valijas arrastrándose.»

«El amor es circular: hola, como estás, te quiero, te quiero, te quiero, te quiero, bueno… hola, como estás…»

«La ignorancia es mucho más rápida que la inteligencia. La inteligencia se detiene a cada rato a examinar; la ignorancia pasa sobre los accidentes del terreno que son las nociones a gran velocidad, y jamás hay nada que le llame la atención. Así llega rápidamente a cualquier parte... especialmente a las conclusiones.»


«Cada mujer que pasa frente a uno sin detenerse es una historia de amor que no se concretara nunca.»

«Vea. Yo puedo ser su amigo si usted quiere. No trataré de seducirla ni me pondré romántico ni le haré propuestas indecorosas. Pero sepa que yo necesito que exista un amor potencial. Me resulta indispensable que exista una posibilidad en un millón de que algo surja entre nosotros. Le aclaro que es probable que si se da esa circunstancia yo salga corriendo. Pero es únicamente en virtud de esa remotísima posibilidad que yo estoy aquí oyendo su conversación como un imbécil.»

«Si nos espera el olvido, tratemos de no merecerlo.»

«Cuanto más inteligente, profunda y sensible es una persona, más probabilidades tiene de cruzarse con la tristeza.»


«[El escondite] creo que es un juego delicadísimo. Sin duda, en el que se propiciaban las relaciones personales más interesantes y donde más que en ningún otro caso se podía ver la naturaleza humana. Reunía la emoción con to­do un despliegue de estrategias, partiendo del lugar que uno elegía para esconderse. Porque están los que se esconden cerca de la piedra para rápidamente salir bien librados y los que prefieren esconderse lejos y demorar el encuentro. El escondite puede tener esas dos ventajas: el fácil acceso a la piedra para librar, o la imposibilidad de ser descubierto, y allí se ven dos ideas de cómo ser y cómo ver el mundo: o se está al acecho para lograr el máximo provecho con el míni­mo esfuerzo, o uno se hace el dificultoso y busca caminos que demoren, pero que tal vez garantizan una mayor gloria. Claro, el inconveniente de esto último es lo difícil que pue­de resultar salir del escondite, con el riesgo de ser descu­bierto, penalizado y hasta olvidado, que es lo que le pasa a quien se esconde demasiado bien.»

Y creo que he dicho todo lo que podía decir. Si he despertado vuestra curiosidad, podéis pasaros por Venganzas del Pasado , una página donde están recopilados la gran mayoría de los programas de La Venganza Será Terrible. Larga vida a Dolina y a La Venganza, amigos. Saludos!

3 comentarios:

Neza dijo...

Creo que voy a escucharlos todos

Anónimo dijo...

No lo caguen tanto a Dorio. Atorrantes!

Fdo.
Alfredo

Anónimo dijo...

soy de Argentina y lo escucho siempre, Dorio no es bueno para el programa, escuchen los programas viejos son los mejores por lejos !