domingo, 26 de febrero de 2012

Grouñidos en el desierto

Ayer compré El Jueves. Aparte de un número dedicado a la reforma laboral, de la que ya hablaremos más adelante, se incluía un volumen especial de Grouñidos en el desierto.



Para los que no sepan de lo que hablo, diré que se trata de una tira de 9 viñetas de Enrique Ventura, protagonizada por Julius, un personaje con el bigote, el cabello y el puro de Groucho Marx. Aparece semanalmente en El Jueves, y siempre me ha intrigado esta página, que está como desligada de todo lo demás, ajena a los problemas sociales y al chiste escatológico. Julius destaca por su forma de hablar, siempre educada y original, anticuada incluso ("¡Por Jove!"), pero mezclada con toques informales como "¡Tía buena!" o "¡Conie!" (coño). Las aventuras tienen a menudo toques surrealistas  (como cuando Julius encuentra una botella en la playa con un número de teléfono; cuando llama, empieza a zumbar una caracola, aparece una sirena y se la lleva diciendo "Gracias, no lo encontraba"). A menudo Julius se las tiene que ver con mujeres a las que intenta conquistar con frases como "Ni estudio ni trabajo, me dedico a trabajarme a las estudiantes", pero que suelen terminar riéndose de él (pero no siempre).

 

Como veis, Grouñidos en el desierto me llama la atención del mismo modo en que lo hace Jason: un cómic fuera de la moda habitual, no sólo por su dibujo, bien definido y minimalista, sino por la estructura de sus aventuras y los díalogos entre los personajes.

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