martes, 17 de enero de 2012

Saga Resistance PS3 (Resistance 1, 2 y 3)

Hoy hablamos de una saga de videojuegos muy querida para mí: Resistance



Resistance: Fall of man fue uno de los primeros juegos que salieron para la PS3. Se trata de un shooter de la vieja escuela, que nos sitúa en un pasado alternativo. La segunda guerra mundial no tiene lugar, ya que un extraño virus ataca Rusia. El resto del mundo se desentiende, pero un día, de las fronteras rusas salen las quimeras.



Europa cae en unas semanas, y los Estados Unidos mandan ayuda a Gran Bretaña, la única zona que resiste. Ahí aparece el sargento Nathan Hale, un duro e inexpresivo soldado estadounidense que forma parte de las fuerzas que acuden en ayuda de Gran Bretaña. Durante el juego, apoyaremos a los soldados ingleses y estadounidenses, visitaremos las torres quimera y los centros de conversión (donde las quimeras convierten a los humanos capturados en nuevas quimeras), y dispararemos sin parar de principio a fin. El juego proviene de Insomniac, famosos por ser los creadores de Ratchet and Clank y por su imaginación a la hora de crear armas. Resistance no es menos. Desde el característico Bullseye de los híbridos quimera (un arma con un disparo muy disperso pero que incluye un marcador que fija el objetivo), pasando por la todopoderosa escopeta Rossmore, el extraño perforador que atraviesa las paredes y permite desplegar escudos frente a ti, la absurda zapadora que lanza minas orgánicas y pegajosas, el lanzacohetes que permite detener el cohete en el aire y redirigirlo, el francotirador que ralentiza el tiempo para que puedas apuntar con más precisión y varias armas más.

Pero si el armamento ya es variopinto y abundante, los enemigos no se quedan atrás. Resistance 1 presenta uno de los planteles de enemigos más numerosos de toda la saga. Los híbridos, los enemigos humanoides, son abundantes y duros de pelar, saben usar sus Bullseyes y utilizan bien la cobertura. Los saltones atacan en manada para compensar su debilidad, y los rodantes son una versión mejorada que escupe ácido y se mueve muy deprisa. Los cabezas de acero utilizan perforadores, los titanes son enormes monstruos con lanzamisiles, los palillos son ágiles y trepan paredes, los Gray Jack son altísimos y esqueléticos, los enviudadores son máquinas de matar enormes y arácnidas, también hay varios tipos de robots como los merodeadores y los goliats, y así podría seguir un buen rato.

El juego es lineal, no podría ser más lineal si se lo propusiera, pasillos y pasillos y salas y más salas llenas de enemigos, intercalados con algunos espacios abiertos en zonas reconocibles: Manchester, Londres... Pero el juego consigue engancharte, picarte y divertirte. El juego no tiene piedad contigo, utiliza un sistema de salud de la vieja escuela, con botiquines, nada de agacharte un rato y como nuevo. Los enemigos son duros y puedes sentir cómo los derribas de un tiro de escopeta, para luego volver a ponerse en pie y seguir disparando. El juego, como digo, engancha (o mejor, me engancha) por dos motivos. Primero, cada zona se puede jugar de mil maneras distintas. ¿Tiras una granada incendiaria por la ventana de esa habitación y entras para acabar el trabajo con la escopeta? ¿Los acribillas con el perforador desde fuera? ¿Optamos por un enfoque más clásico con el Bullseye o la carabina? Segundo, el juego te hace sentirte muy poderoso, cuando utilizas bien las armas y atraviesas un pasillo sin detenerte, repartiendo estopa por todas partes, despejando trincheras a base de granadas erizo (que lanzan púas), despachando titanes con el lanzacohetes. Es un juego único y no me canso de completar las mismas pantallas una y otra vez.



Después tenemos Resistance 2. Fue un intento por acercar la saga de Resistance a Call of Duty, debido al inmenso éxito de Call of Duty 4: Modern Warfare. Esto se ve claramente en el cambio de los controles a la configuración de Call of Duty y a la desaparición del sistema de salud por botiquines, pero sobre todo en el hecho de poder llevar sólo dos armas a la vez. Esto reduce tremendamente las posibilidades de improvisar y usar la imaginación: si vamos a encontrarnos con un titán, encontraremos un lanzamisiles en el suelo; si se aproxima una manada de saltones, ahí tenemos un soldado muerto con una escopeta. En esta entrega, Nathan Hale, después de haber conseguido liberar Gran Bretaña, regresa a Estados Unidos, reclutado en una unidad especial estadounidense. Las quimeras han fracasado en su invasión de Gran Bretaña, pero Europa ha caído y los ejércitos quimera se dirigen a Estados Unidos, que prepara a toda prisa su defensa. Esta vez Nathan Hale contará con la ayuda de sus compañeros de unidad: Hawthorne, Warner y Capelli. También con el científico ruso Malikov, que nos guiará en nuestro viaje y nos mostrará los objetivos y las debilidades de las quimeras. Resistance 2 toma la fórmula del Resistance original y trata de aumentarlo todo. Tenemos varios jefes finales, todos ellos enormes y terroríficos: el kraken, el enjambre, el leviatán… Visitaremos muchas zonas de Estados Unidos: California, San Francisco, Chicago… y otros lugares como Islandia o México.



Algunas armas se van y llegan otras. No más zapadoras, no más Hailstorm (las más estrafalarias), y llegan el Marksman (un francotirador de medio alcance y ráfagas de tres tiros, extremadamente útil) y la Wraith (una superametralladora multitubo con escudo permanente incorporado). Aparece también la magnum, un pistolón con balas explosivas que puedes detonar cuando quieras (te permite formar una trampa en el suelo o en una pared y hacerla explotar cuando pasen los enemigos), y algunas rarezas como el lanzallamas Bellock o la lanza cuchillas Splicer (que mutila y decapita con mucha alegría). Todo ello supone un soplo de aire fresco, lastrado por las posibilidades limitadas de usar una u otra arma.

Los enemigos se actualizan también: desaparecen los Gray Jacks, los enviudadores y los palillos, y llegan los grims (quimeras zombis que atacan en muchedumbre: carne de escopeta), los ravagers (bestiajos aún más grandes que los cabezas de acero, armados con escudos y armas lanzarrayos), unos pequeños y cargantes robots y los escalofriantes camaleones: enormes quimeras invisibles provistas de garras que atacan por sorpresa. Los titanes siguen estando, pero sus lanzamisiles son mucho más poderosos que antes, y si no tienes tú ninguno a mano, date por jodido. El juego es, como digo, un Resistance a gran escala, pero precisamente por eso pierde esa sensación de «cocinárselo uno mismo»: tenemos ayuda abundante de los compañeros, y los enfrentamientos contra los jefes finales están muy acotados.

SPOILER





Resistance 2 termina con la dramática ejecución de Nathan Hale, convertido en quimera, a manos del único superviviente de su unidad, Joseph Capelli. EEUU ha sido derrotado por la quimera.





END OF SPOILER



Resistance 3, que Mr. Valls y yo nos terminamos el otro día en una épica sesión de más de siete horas, puede considerarse el mejor juego de la saga. Cuatro años después de Resistance 2, las quimeras han conquistado la tierra. Sólo sobreviven grupos aislados de supervivientes que intentan evitar a las quimeras, y en algunos casos luchar contra ellas. Joseph Capelli vive en las ruinas de una ciudad con su mujer y su hijo y algunos supervivientes. El doctor Malikov lo encuentra y le pide ayuda para llegar a Nueva York. Desde allí, las quimeras están congelando poco a poco el planeta ya que su mundo natal está helado, y el doctor Malikov necesita llegar hasta la torre quimera de Nueva York para cerrarla y detener el proceso. Capelli accede a regañadientes.



Resistance 3 tiene una ambientación muy distinta a los otros dos juegos. Aquí está todo desolado y ruinoso, no queda piedra sobre piedra. Rara vez encontrarás aliados, y las quimeras se cuentan por cientos y no te dan cuartel, aunque se han dividido en quimeras militares y quimeras salvajes (los grims y los saltones se han liberado de la mente enjambre y actúan por su cuenta). El ambiente es de apocalipsis zombi, y en relación con eso se explora la idea de los supervivientes salvajes y cabrones.

Las armas y los enemigos se actualizan. Se van la Wraith y el Splicer, y aparece el arma criogénica, que congela a los enemigos, y el mutador que los infecta con unas bubas asquerosas que explotan. El lanzacohetes o el francotirador se mantienen pero cambian de nombre y de aspecto (no entiendo la necesidad de convertir el Fareye en Deadeye y cambiar sólo el disparo secundario). Aparecen los palillos de nuevo, más numerosos y mejor armado, las quimeras francotirador, vuelven los enviudadores (más facilones que en Resistance 1) y llega el Brawler, el sustituto del titán, un mostrenco parecido a un gorila gigante. También hay uno o dos jefes finales, en recuerdo de Resistance 2. Se van para no volver los elementos de Call of Duty: recuperación automática y limitación de armas. Vuelven por lo tanto los botiquines y el arsenal gigante. Las armas mejoran con el uso y añaden accesorios (mejores mirillas, más munición, etc.), el único elemento que copia de Modern Warfare 3.

El juego es espectacular visualmente, como ha sido siempre Resistance, pero he encontrado varios bugs lamentables: texturas que aparecen y desaparecen dependiendo de la distancia a la que estés, enemigos que se quedan muertos en el sitio, en medio de una carrera, como estatuas, etc. ¡Y me parece muy raro, ya que ni en el primer ni el segundo juego encontré ningún tipo de error, que en la tercera entrega los metan todos! Por último, el final del juego no es satisfactorio en absoluto. Resistance 1 terminaba con una épica batalla en el centro mismo de la torre quimera de Londres, con el ejército y tú peleando contra la flor y nata de las quimeras para conseguir destruir el núcleo. Resistance 2 termina con la lucha contra Daedalus y la huida por una torre quimera en llamas y a punto de derrumbarse. Resistance 3 termina con una pelea corriente y moliente y una serie de acrobacias para huir de la torre de Nueva York que se presentan en forma de vídeo. No hay que hacer nada, sólo pegar tiros con la magnum a unos enemigos que piensan más en huir que en devolver los disparos. Capelli vuelve a casa y abraza a su señora. Fin. ¿Qué pasa? ¿Ganan la guerra, la pierden? ¿Vuelve el planeta a la normalidad? ¿O las quimeras abren de nuevo el portal y reinician el proceso de congelación del planeta? Lamentable, el juego debería haber terminado con un combate contra una de las quimeras puras, unos seres que lideran a las quimeras y pretenden entrar en la tierra. Sin embargo, a las quimeras puras ni las llegas a ver. El final amarga un juego por lo demás redondo y Resistance puro de la cabeza a los pies. Toneladas de enemigos y mil formas de eliminarlos, armas poderosas y duración aceptable.

Veamos la evolución de los híbridos a lo largo de la saga. Resistance 1:



Resistance 2: más detallados



Resistance 3: menos bestiales y más humanos



También existe un Resistance para PSP, Resistance Retribution, pero no lo he jugado por completo, y lo poco que jugué no me gustó (por culpa de los nefastos controles, producto de la nefasta disposición de los botones de la PSP original). Apuntado automático, ¡un shooter con apuntado automático, a dónde iremos a parar!




Termino diciendo que Resistance es una saga con personalidad y que se ha ganado un puesto entre los grandes y otro en mi estantería. Os dejo con un vídeo simpático de las tomas falsas de Resistance 3:


¿Cuántas veces he escrito "Resistance" en este post?

1 comentario:

Algunenano dijo...

Al fin otro post de videojuegos; lo malo es que la saga Resistance es sólo para PS3. Me voy a jugar al Halo... ^^

PD: Contando el título y la propia pregunta son 32 veces.