domingo, 8 de enero de 2012

The Killing / Misfits

Estas Navidades he terminado de ver dos series enteras: The Killing y Misfits. La primera es una serie policiaca que sigue la investigación de los policías Linden y Holder sobre la muerte de una chica. A través de los 13 capítulos de la primera (y única) temporada se irán descubriendo los trapos sucios de todos los implicados: amigos y compañeros de clase, profesores, parientes… Recuerda mucho a la película Seven por lo gris y lluvioso de la ciudad y por la situación de un policía que se marcha y otro que llega. La serie te engancha de principio a fin y siempre, al final de cada capítulo, se desvela un nuevo dato que te obliga a ver el siguiente capítulo. Destaca el doblaje de la serie, que me ha parecido muy bueno, especialmente con Holder, el policía más informal y chabacano. A los personajes se les coge cariño (a unos más que a otros) y se describe bastante bien lo que ocurre cuando de buenas a primeras un miembro de una familia muere y cómo se enfrenta el resto a esa situación.



Misfits es una serie fuera de lo común. Trata sobre unos chavales que se encuentran haciendo trabajos comunitarios por haber cometido ciertos delitos. Una extraña tormenta les sorprende y todos obtienen superpoderes. Y descubrirán poco a poco que no son los únicos. Cada uno de los poderes tiene algo que ver con la personalidad del que lo recibe: Simon, un chico tímido y marginado, puede hacerse invisible cuando se siente ignorado; Curtis, un atleta que ya no puede competir por haber sido pillado con drogas, puede volver atrás en el tiempo cuando ocurre algo de lo que se arrepiente, y así podríamos seguir. Esta serie británica muestra, para empezar, el ambiente de extrarradio y ciudad dormitorio, caldo de cultivo de los chavs o canis británicos, con una ciudad de edificios grises y sin personalidad, moles de cemento vacías de alma, cuyos habitantes están a su suerte. Apenas veremos gente en la serie, y los padres o amigos de los protagonistas casi nunca aparecen. Sólo en las fiestas y las discotecas veremos a mucha gente junta, generalmente borracha y empastillada.



Estos poderes tan originales y la estructura abierta de la serie (no hay una trama principal, simplemente van apareciendo conflictos en cada capítulo y los chavales los resuelven) permiten que los guionistas den rienda suelta a su imaginación. Podemos hacer un capítulo en el que pase algo totalmente surrealista, que mueran varios de los protagonistas y que al final Curtis retroceda en el tiempo. Podemos hacer que los poderes de los protagonistas se inviertan durante uno o dos capítulos, etc. Es una serie que se mete sin miedo en la temática de ciencia ficción y con buen resultado. Y mención especial al punto cómico de los graciosos del grupo, Nathan (primera y segunda temporada) y Rudy (tercera temporada) que con sus gilipolleces, su moral ligera y su elocuencia hacen que se adueñen de la serie y que hasta el más serio se parta la caja. Y la música, que también es un puntazo. Para muestra, un botón (y el momento épico del día):



Por cierto, por si no os habíais dado cuenta, el Antro vuelve a estar abierto…

1 comentario:

Clarus dijo...

Ay, mi corazoncito... *cries*