martes, 29 de noviembre de 2011

Sláine MacRoth - primeras impresiones y Warrior's Dawn

Cuando fui al Expocómic el año pasado, te llevabas un cómic gratis al entrar. En el que me dieron a mí, finito, de unas cincuenta páginas, aparecía un tipo fornidísimo con un hacha enorme y un torque de oro alrededor del cuello, sentado junto a una hoguera al lado de un extraño personaje con orejas puntiagudas. En el título, con unas letras intrincadas y muchos adornos, ponía «Sláine». El nombre me sonaba vagamente, y cuando lo abrí me topé con el dibujo más increíble que he visto nunca. Era sólido, era realista, tenía un color buenísimo. En él, Sláine, un bárbaro, luchaba contra los romanos de César en Britania, junto a la reina Boudicca. Ya os podéis imaginar cómo me puse. Unas escenas de batalla increíbles, brutales, precisas y dinámicas. Y más o menos hacia la mitad del cómic, en la última batalla, donde Boudicca es derrotada, Sláine y los guerreros de élite luchan desnudos, arrasando las líneas romanas. Sláine se lanza sobre una formación en tortuga romana con su hacha Comesesos (Brainbiter), y desaparece oculto por los escudos. De pronto, la formación se rompe y de allí surge una bestia que recuerda vagamente a Sláine. Facciones monstruosas, colmillos afilados, brazos y piernas como troncos de árboles, retorcidos y deformes. Por Dios, ¿qué coño pasa? Al final del cómic, me entero de que Sláine no pertenece a esa época, y que está tratando de volver a la suya. Se encuentra con san Patricio, que está difundiendo la religión cristiana, que Sláine desprecia por ser cruel y tratar de atemorizar a los hombres, y se aleja junto con su enano Ukko.
Me quedé maravillado con el cómic, sobre todo con el tema de la transformación de Sláine. ¿Qué se les pasó por la cabeza a los dibujantes del cómic? Así que, a su debido tiempo, compré el primer tomo de Sláine, El amanecer del guerrero (Warrior’s dawn). Allí se cuentan sus primeras aventuras. Resulta que la historia de Sláine se desarrolla en una época anterior a la nuestra, cuando las islas británicas y el continente europeo formaban una sola tierra, la «Tierra de los jóvenes» (porque nadie llega a viejo allí), gobernada en el norte por los bondadosos druidas, y en el sur por los tenebrosos drunos. En este mundo se adora a Dana, la diosa celta de la tierra, y también a Crom-Cruach, el gusano sangriento. Los dólmenes que podemos ver hoy en esas mismas tierras son altares que extraen la fuerza de estos dioses.
Sláine pertenece a la rama roja de la tribu Sessair, los mejores guerreros. Como todos los guerreros de la rama roja, Sláine posee una serie de habilidades: el salto del salmón (la habilidad de saltar su misma altura); el lanzamiento de gae bolga con el pie, cuando ha sido derribado (la gae bolga es una lanza con forma de arpón con múltiples espinas)… pero sobre todo el espasmo de furia, la capacidad de concentrar en su cuerpo la energía de la diosa de la tierra, transformándose en un monstruo imparable y terrible, incapaz de distinguir a amigo de enemigo. Sláine vaga por la Tierra de los jóvenes en compañía de su enano Ukko, que añade el punto cómico a la pareja. Finalmente, tras infinidad de aventuras, llegará a ser rey de Irlanda.
Me gustó mucho este segundo cómic, aunque hubo un par de cosas que no me gustaron. Queda claro que Sláine es un bárbaro guerrero, que apenas muestra otro interés que la guerra y la lucha (al contrario que Conan, que tiene interés por visitar países extranjeros y aprecia la música y el arte), pero hay algunos puntos en que el personaje se me hace francamente odioso.
Durante una aventura, Sláine encuentra un grupo de esclavos cuyo amo ha huido. Sláine pretende liberarlos, pero Ukko insiste en quedárselos. Uno de estos esclavos, Gort, juega con Ukko a los dados y acaba por ganar la libertad de todos sus compañeros, y por hacer del enano su servidor. Ukko pide entonces ayuda a Sláine, que le recomienda a Gort que le sacuda de vez en cuando. Es una escena cómica y entretenida. Al final, Sláine acaba accediendo a los ruegos del enano y desafía a Gort. Lo desafía a un duelo de lanzas, a poca distancia y sin poder esquivar hacia los lados. Sláine engaña a Gort, porque no le ha dicho que él posee la habilidad del salto del salmón con la que esquiva la lanza tranquilamente. Después le dice a Gort que él también puede saltar si quiere, y cuando Gort salta, Sláine arroja su lanza bien alto y lo mata. Me parece un acto ruin y bastante miserable por parte del bárbaro, que por lo general siempre busca el combate abierto y sin estratagemas. Pero al bueno de Sláine se le perdona todo, si no quieres que te de veinte hachazos en la cabeza («and he didn’t think it too many»).
Pero lo mejor del cómic es la libertad que ofrece al dibujante el «espasmo de furia», esta transformación en un monstruo. Todo depende de la imaginación del autor. Hay de todo: colmillos, piernas y brazos del revés, torrentes de líquidos negruzcos que salen de la cabeza, un ojo hinchado y el otro cerrado totalmente, un dibujo espeluznante de un guerrero cuya cara mira en una dirección pero cuyo cráneo intenta salir por otra (dejando en la piel la forma de su mandíbula y las cuencas de sus ojos), etc.
Yo me preguntaba si toda esa serie de elementos eran originales o inspiración mitológica. Y entonces me fui a buscar información sobre Cu Chulainn (pronunciado Koo Hoolin en inglés), el héroe irlandés más famoso, «el Aquiles irlandés», a quien ya hicimos referencia en esta entrada. Y me encuentro con esto:
«La formación como guerrero de Cú Chulainn la llevó a cabo la druidesa Skatsha, que le enseñó a utilizar su famosa lanza: Gae Bolg. A los 17 años defendió el Ulster él solo contra los ejércitos de la reina Maeb de Connacht en la épica Táin Bó Cúailnge ("La batalla de los bueyes de Cualinge"). Se le conoce por su aterradora fiebre en la batalla o ríastrad, en la que se transforma en un monstruo irreconocible que no sabe ni de amigos ni de enemigos.»
Y en la obra original se describe el «espasmo de furia» de Cu Chulainn de esta forma:
«Se apoderó de Cú Chulainn un espasmo que hizo que su cuerpo se combara, pareciendo un ser monstruoso, horrible e informe sin igual. Sus piernas y articulaciones, todos sus nudillos y órganos, de la cabeza a los pies, se agitaban como un árbol en plena inundación o un junco a merced de la corriente. Su cuerpo se revolvió violentamente dentro de su propia piel de tal forma que sus pies y espinillas se dieron la vuelta hacia atrás, y los talones y las pantorrillas, hacia adelante. En su cabeza los nervios se alargaron hasta la nuca, cada uno de ellos cuan poderoso, inmenso y desmedido pomo, del tamaño de la cabeza de un niño con un mes de vida. Uno de sus ojos se hundía hasta tal punto en su cráneo que una grulla salvaje lo perdería de vista a la altura de la mejilla de tan hundido en las profundidades del cráneo que se hallaba, y el otro ojo le colgaba a la altura de la mejilla. Su boca retorcida de forma extraña y las mejillas estiradas hacia atrás dejaban la mandíbula descarnada hasta dejar a la vista sus entrañas, sus pulmones y su hígado ondeaban en su boca y en su garganta, su mandíbula inferior le dio un golpe tal a la superior como para matar a un león, y escupía por la boca grandes cantidades de saliva que parecían copos centelleantes de lana de cabra, procedentes de la garganta. El pelo de su cabeza se retorcía como las ramas de un espino, atascado en un hoyo; si los frutos de un manzano cayeran encima suyo, apenas llegaría al suelo manzana alguna, quedando clavadas en vez en las cerdas de su cabello tieso, de la rabia, sobre el cuero cabelludo.»
La lanza Gae Bolga, que en Sláine se convierte en una clase especial de arma, en Cu Chulainn es su arma mágica, cubierta de espinas como un arpón, y el héroe era capaz de lanzarla con el pie. También se dice que poseía la habilidad del salto del salmón.
En resumidas cuentas, el cómic de Sláine recoge todo el folklore celta e irlandés y lo transforma aquí en una historia nueva llena de referencias. Es una interpretación novedosa e imaginativa de los mitos antiguos, y su «espasmo de furia» ofrece posibilidades ilimitadas para un dibujante imaginativo. Yo, por mi parte, seguiré coleccionando cómics de Sláine, pero despacio, que no son baratos. ¡Larga vida al cómic de bárbaros, y más si tiene un trasfondo tan serio y antiguo como éste!

3 comentarios:

Darío dijo...

Muy mal eso de ir por ahí matando esclavos.

Darío dijo...

Y muy mal no decir nada de Bob Esponja, digoooo de Glenn Fabry.

Loscercarlos dijo...

Hombre, le da una oportunidad al esclavo para ser "cunning as El-ahrairah", como dirían los conejos.