lunes, 21 de noviembre de 2011

Black Mirror, Syberia, Syberia 2

Hoy, para evadirnos levemente de la pesadilla política, tres nuevas aventuras gráficas:
THE BLACK MIRROR
Os presento aquí una aventura gráfica muy buena, que consiguió engancharme totalmente. El protagonista es Samuel Gordon, un joven proveniente de una familia aristócrata en decadencia que habita en una gran mansión gótica llamada el Espejo Negro. Samuel dejó la mansión después de que su mujer muriese en un incendio en la casa. Sin embargo, Samuel se ve obligado a volver debido a la misteriosa muerte de su abuelo, William Gordon. En la casa lo reciben Victoria, la mujer de William, Richard, el hijo de William, y Bates, el mayordomo. Samuel decide pasar un tiempo en el Espejo Negro para esclarecer el extraño caso de la muerte de William. Al parecer, llevaba mucho tiempo encerrado en su estudio, y una noche se arrojó o fue arrojado desde su ventana.
Se trata de una historia de intriga, en la que desentrañaremos el misterio de la maldición que aqueja a la familia Gordon, visitaremos el pueblo, el manicomio de Ashburry, la casa de la rama galesa de los Gordon y otros lugares, aunque gran parte del tiempo lo pasaremos en el propio castillo, averiguando cada vez más cosas y accediendo a lugares antes inaccesibles. En el argumento hay, no obstante, agujeros que no llegan a explicarse, subtramas que no se resuelven completamente.
La aventura es de corte clásico, es decir, que los diálogos son largos y numerosos. Los puzles son bastante lógicos, y muchos son variados y originales, y requieren información externa. Entre ellos hay un puzle de adivinanzas, uno del Zodíaco, de caballos de ajedrez, planetas… El juego nos proporcionará ayuda para avanzar, con lo que rara vez nos quedaremos sin saber qué hacer (otro tema es saber cómo hacerlo). El desarrollo del juego es un poco lento, en sentido técnico, con personajes que se mueven demasiado lentamente para hacer cualquier cosa (por suerte, el protagonista podrá abandonar una zona directamente, haciendo doble click en la salida, sin que tengamos que ver cómo recorre toda la pantalla a velocidad trueno).
Los gráficos del juego son lo que cabe esperar: los fondos son fotografías de gran calidad y belleza, con los objetos y personajes mostrando una calidad bastante inferior, pero que no llega a ser horrorosa. Los vídeos del juego, aunque bastante escasos y cortos, cumplen su función y presentan una calidad aceptable. La ambientación es de gran calidad: el castillo es inmenso y lleno de secretos, y todos los lugares son tétricos y lúgubres. Los toques sangrientos y gore están muy bien administrados.
Destaca la presencia de ciertos puzles que puedes completar poco a poco, cuando te apetezca, sin que con ello se detenga la historia (si no lo consigues resolver, puedes seguir avanzando y completarlo más tarde). El sistema de inventario consiste en una barra horizontal con todos los objetos en fila, que Samuel puede utilizar u observar. El juego es bastante largo y variado, sin resultar aburrido en ningún momento. Algo raro en las aventuras gráficas es la posibilidad de que el personaje muera durante su aventura, con lo que la historia termina y nos vemos obligados a cargar una partida anterior. Samuel puede ser devorado por los lobos, decapitado o atravesado por trampas, enterrado vivo… Incluso, en una de estas ocasiones, si guardamos la partida en el momento incorrecto podemos vernos obligado a empezar de nuevo toda la aventura.
Como conclusión, The Black Mirror es una aventura muy buena, de la vieja escuela, y muy recomendable.
SYBERIA
Syberia es la penúltima aventura gráfica que he jugado. Es del equipo que se encargó de Post Mortem y Still Life, de los que ya he hablado aquí. La aventura comienza en un pueblecito de los Alpes franceses, Valadilène, con una abogada americana, Kate Walker, representante de un importante bufete, que ha llegado a este pueblo pequeño y atrasado para formalizar la venta de la fábrica de autómatas Voralberg. La familia Voralberg lleva fabricando autómatas mecánicos desde hace generaciones, pero las cuentas andan mal y Anna Voralberg, la anciana dueña de la fábrica, se ve obligada a vender. Por desgracia, cuando Kate llega al pueblo, se entera de que Anna Voralberg acaba de fallecer. Visitando el pueblo, puede ver cómo en todas las casas hay curiosos ingenios mecánicos de la marca Voralberg, todos originales y graciosos, hechos para aliviar el trabajo de las personas y para entretenerlas. Kate se entera por el notario de Anna Voralberg de que ésta tiene un hermano, Hans Voralberg, que sigue vivo, y que por tanto la fábrica le pertenece a él. Kate tendrá que buscar a Hans si quiere acabar su trabajo. Durante su aventura, Kate irá siguiendo los pasos de Hans, admirando los autómatas que fue dejando en todos los lugares que visitó, aprendiendo más sobre tan extraño personaje, y obsesionándose ella misma hasta tal punto que olvidará los quehaceres que la reclaman en Nueva York.
Lo primero que quiero destacar de Syberia es el mensaje que, a mi entender, intenta transmitir. Los lugares que visita Kate son tranquilos, casi deshabitados, y cada avance en su aventura requerirá paciencia y tenacidad. Aprenderá el valor de lo artesanal, de lo mecánico. En contraste, Kate irá recibiendo llamadas de sus seres queridos (y de su jefe) desde Nueva York. En estas llamadas, todo el mundo tiene prisa, todos quieren que vuelva ya, le hablan de fiestas lujosas y de rebajas estupendas. Hasta tal punto, que nos molestará el hecho de que el viaje de Kate, que acaba de entrar en una misteriosa mina abandonada, se interrumpa porque su novio le cuente no sé qué sobre la fiesta de los Goldberg. El personaje de Kate evolucionará, e irá aprendiendo el funcionamiento de los autómatas Voralberg y a apreciar lo que le rodea.
Ya en la parte de jugabilidad, nos encontramos con unos puzles bastante asequibles y lógicos, que podremos resolver sin ayuda de la guía que incluye el juego. El sistema de diálogos es muy curioso, ya que tendremos una especie de bloc de notas en el que Kate anotará todos los temas interesantes, añadiendo otros nuevos cuando un personaje o un objeto los active. La información adicional es abundante, con lo que podremos enterarnos de muchísimos detalles innecesarios para completar el juego, pero que nos harán adentrarnos cada vez más en el mundo mecánico de Hans Voralberg.
Los escenarios son hermosos, muy elaborados y originales, con los increíbles diseños de las estaciones de tren, los edificios y los ingenios de Voralberg. No obstante, los personajes son escasos y los escenarios están prácticamente vacíos de vida (no hay personajes que hagan bulto y con los que no se pueda interactuar, por ejemplo) La ayuda para avanzar siempre está ahí, pero no de forma obvia, hay que saber encontrarla (hablar de un tema con un personaje concreto, leer un documento…). El juego está doblado al castellano, y las voces hacen un buen papel, aunque se nota la escasez del reparto con muchas voces que se repiten). El sistema de inventario se basa en una especie de consola al estilo Still Life en la que aparecen todos nuestros objetos, y una carpeta con los documentos, que podemos utilizar o leer. Es un sistema cómodo y eficaz. El final me resultó bastante emocionante y satisfactorio, aunque no olvidemos que la aventura continúa en Syberia 2.
En resumen, Syberia es un juego que, a pesar de no destacar en su apartado técnico o su jugabilidad, resulta único en su especie por su «espíritu».
SYBERIA 2
Y, por supuesto, escribo estas líneas tras haber terminado la secuela de Syberia. La aventura de Kate Walker continúa. Una vez firmado el contrato, ya nada la retiene, y puede volver a su mundo neoyorquino, pero decide acompañar a Hans Voralberg y al autómata Óscar en su viaje hacia la isla de Syberia. En su camino encontrará aliados y enemigos casi a partes iguales. ¿Qué ocurrirá al final? ¿Verá cumplidos Hans Voralberg sus sueños? ¿Realmente quedan mamuts vivos en el mundo?
Con esta premisa, podemos esperar un juego con el mismo espíritu que su predecesor: llegar a una estación en el tren de Óscar e ingeniárselas para continuar. Puzles, todos los que quieras, y escenarios y paisajes el doble de impresionantes: un monasterio perdido en las montañas, un iceberg repleto de pingüinos, un poblado esquimal, multitud de ingenios construidos con hueso y marfil… Mismo sistema de inventario, mismo sistema de diálogo (extraño pero cómodo)… El juego presenta varias diferencias importantes con Syberia 1, en las que me voy a centrar:
Para empezar, mientras que en Syberia sólo había un antagonista (que aparecía únicamente en una ciudad concreta), en Syberia 2 tenemos multitud de antagonistas: el detective contratado por el jefe de Kate, el patriarca del monasterio, los hermanos Igor e Iván… en muchos puntos de la aventura tendremos que enfrentarnos a estos enemigos (algo totalmente ausente en Syberia). Por otra parte, la sensación de vacío en los escenarios desaparece al tener personajes que hacen bulto, con los que no podemos interactuar, pero que están ahí para llenar hueco (no sería lógico que en un pueblo sólo viéramos a las dos personas que tienen algo que decirnos).
Ya sabemos que los gráficos en este tipo de juegos no suelen ser la repera (exceptuando los fondos que, como ya sabéis, son imágenes fijas), pero en Syberia 2 se nota mucho la mejoría: los personajes tienen un acabado mejor, y un repertorio de animaciones mucho más variado, y destaca nuestra mascota mitad perro, mitad foca, el youki, que nos sigue al trote, se tumba, se rasca, nos ladra, etc. Los vídeos son también más largos y de mejor calidad.
En Syberia 2 los documentos y la información extra son muy escasos, y se reducen a media docena de libros y papeles. La desaparición de la posibilidad de descubrir más información sobre el trasfondo de la historia no me acaba de gustar. Los puzles basados en las creaciones de Hans Voralberg, que antes componían el alma del juego, casi han desaparecido (básicamente porque Hans Voralberg nunca estuvo antes en los lugares que visitas) y la verdad es que se echan de menos. Por otra parte, resulta exasperante la falta de implicación de Hans: estás ayudándole a cumplir sus sueños y el anciano no es capaz de hacer nada, ni una pizca de iniciativa. Si Hans hubiera hecho el viaje él solo, nunca habría pasado de la primera estación. El final del juego, para mi gusto, termina demasiado abruptamente, sin darte pista alguna de qué es lo que pasa después, ¡y eso me da mucha rabia!
Como resumen, diré que Syberia 2 mantiene el espíritu que caracterizaba a Syberia, añadiendo muchos puntos positivos y alguno que otro no tanto. Un juego totalmente recomendable, con una gran historia y personalidad, y una jugabilidad desafiante sin llegar a desesperar.

2 comentarios:

Darío dijo...

Para mi gusto el problema es que hay cosas muy fáciles y otras muy tontas, como que tengas que andar escaneando el escenario con el puntero porque haya un detallito. Las cosas buenas que dices son todas ciertas, eso sí.

Loscercarlos dijo...

Aaaaah, que ese pixel es un objeto!