martes, 17 de mayo de 2011

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Ustedes me disculpen si me pongo un poquito pesado, pero algo me pide que hable esto. Aunque haya quien no esté de acuerdo, quien haya perdido la esperanza o sea demasiado cínico y escéptico y todo lo acoja con incredulidad y apatía. Me parece increíble todo lo que está pasando ahora en España, y os hablo desde la capitá, desde Madrid. A las manifestaciones del pueblo organizadas por Juventud sin Futuro, Democracia Real Ya y otras asociaciones, no se les da ninguna cobertura en los medios. Sólo sacan a los imbéciles que se ponen violentos y se enfrentan a la policía y queman mobiliario urbano. Los medios tergiversan la información, cambian las cifras de asistencia, llaman ni-nis a los manifestantes, cuando la gran mayoría es gente en paro, estudiantes o gente mayor harta de todo. Se los (¿nos?) presenta como a un grupo de antisistemas, movidos por el odio, cuando en realidad los argumentos expuestos son claros y convincentes. Se resisten a entregar el poder y renunciar a sus privilegios. Todos hemos visto cómo se ríen de nosotros, cómo nos recortan todas las ventajas que habíamos conseguido poco a poco, mientras que sus sueldos permanecen inmaculados.

Pero aunque insistan en todo ello, lo cierto es que llevamos razón. Que lo que pedimos es justo, que el Estado no es más que un invento de un grupo de gente, el pueblo, para ayudarles a administrarse mejor, y que esto se ha convertido en otra cosa, el pueblo ha pasado a alejarse y a temer al gobierno, el gobierno ataca a los ciudadanos física, verbal y psicológicamente. Después de desalojar a la gente de sus casas, ahora quieren desalojarlos de la calle. ¿En qué cabeza cabe? ¿Cómo vas a echarlos de la calle? Pues lo hicieron. Anoche, a las cinco de la madrugada, mientras los manifestantes acampados allí dormían, la policía apagó las cámaras colocadas en Sol y echaron a la gente de allí, con algún porrazo que otro y multitud de insultos, según testimonios de los que lo sufrieron en carnes. La manifestación es pacífica pero firme, queremos que esto cambie, y no va a cambiar por sí solo.

Son tantos los ámbitos y las cosas que están terriblemente mal que no sé qué decir. Todo arranca del sistema capitalista. Suena a comunista trasnochado, pero es verdad. Ha llegado un punto en que los bancos y la economía son los que deciden, y los políticos están a sus órdenes. Y cuando el dinero empieza a mandar, eso se ve reflejado en la educación, ya que se hunde el sector público, y dentro de este las carreras poco interesantes para las empresas (véase Humanidades). Ya dentro del sistema político (aunque hemos dejado claro que no sirve para nada, que en cuanto el mercado se acerca a un charco ahí va el gobierno de turno a extender su chaqueta sobre él, entiéndase la metáfora de la chaqueta), el funcionamiento es nefasto. El ciudadano sólo puede participar en la toma de decisiones una vez cada cuatro años, en vez de lo que propone Democracia Participativa.

El ciudadano tiene varias opciones:

Seguir el camino de PP-PSOE (llamado cariñosamente PPOE), que es a lo que nos incita el sistema. Vótanos, porque si no nos votas ganarán ellos, que son muy malos, unos rojos o unos fascitas. Veamos, señores, está claro que son los dos lo mismo, hacen la misma política y están igualmente al servicio del dinero. No, gracias, no son una opción.

Pasar de votar: me quedo en mi casa. El problema de esto es que sólo se cuentan los votos válidos. Si no vota un 50% de los españoles, el otro 50% será el que se tenga en cuenta, es decir, como si fuese el 100%.

Voto nulo: meto papeletas de los comunistas y la Falange en el mismo sobre, pinto unos smileys, meto un folleto del banco Santander (entiéndase la crítica), tacho a los corruptos de la lista y un sinfín de cosas más. Está muy bien, es muy rebelde y todo eso, pero el efecto práctico es el mismo que abstenerte. Tu voto no sirve para nada, aunque te hayas echado unas risas a costa del sistema.

Voto en blanco: esto, queridos amigos, es aún peor que el voto nulo. El voto en blanco se contabiliza, es decir, se considera que has votado pero que no te decantas por ningún partido. Hay quien defiende esto diciendo que así "se entiende que no te gusta ninguno de los partidos que hay", pero lo cierto es que eso es un conocimiento personal. También puede ser que a los que voten en blanco no les importe quién gobierne, se la traiga al pairo la política. Así que el voto en blanco no es la forma "oficial" de queja contra el sistema, es sólo una forma más de beneficiar a los partidos mayoritarios. ¿Por qué? No porque los votos en blanco se sumen al partido mayoritario (eso es una leyenda urbana muy extendida), sino porque en España sólo consigues escaños si llegas a un 3% del total. Si ese total de votos emitidos lo aumentas con votos en blanco, resulta que hacen falta más votos para llegar a ese 3%. Y los partidos mayoritarios tienen de sobra más de un 3%, pero los minoritarios las pasan putas para conseguir votos. De modo que un voto en blanco lo único que hace es joder a los partidos minoritarios, aunque tú te quedes con la conciencia tranquila porque "has demostrado que no te gusta la situación actual".

La única opción coherente es votar a un partido cuyas ideas realmente coincidan con lo que tú piensas. Si buscas bien lo encontrarás, me dicen. De momento sigo buscando, no porque mis gustos sean raritos, sino porque no soy capaz de encontrar nada.

Por último, recordad que los partidos minoritarios dejan de serlo si les votas, y que el PPOE pierde poder con cada voto que va a otro partido, pero lo gana si votas en blanco, nulo o no votas.Enlace
Y si encuentran partidos interesantes, por favor, compártanlo con nosotros.


2 comentarios:

Algunenano dijo...

PPSOE Loscer, no PPOE.

Loscercarlos dijo...

Naaaa, me gusta más PPOE, suena bien y todo.