martes, 31 de mayo de 2011

Dante's Inferno - PS3

Como intermedio entre tanta indignación, tanta desvergüenza, violencia, miseria y demás, creo que ya es hora de hablar del indigno, desvergonzado, violento y miserable mundo de… ¡los videojuegos!

Como ya sabréis, a poco que sigáis el blog, lo último que adquirí fue el Heavy Rain, un título muy novedoso al que dediqué algunas entradas. Con el juego terminado, era hora de volver a las raíces del videojuego, dejarnos de tanta experimentación y belleza argumental y dedicarnos a meter hostias a criaturas enormes. De modo que me pillé el Dante’s Inferno.

Cómo has cambiado, Alighieri

Dante’s Inferno es un título basado en el libro de Dante Alighieri en el que Dante visita el Infierno. El videojuego transforma a Dante en un cruzado badass que viaja al infierno para sacar de allí a su amada Beatriz. El juego es un hack and slash (un mata mata) de toda la vida, y para aquellos a los que os suene el God of War, Dante’s Inferno copia totalmente su jugabilidad, sólo que con peores resultados a nivel jugable. Dante utiliza en el combate la guadaña de la misma Muerte, a la que derrota en combate al principio del juego, y también un crucifijo mágico que le dio Beatriz.













El sistema de combate, la base del juego, es tremendamente sólido y satisfactorio, con unos combos y ataques especiales espectaculares y devastadores. El juego nos permite castigar (con la guadaña) o absolver (con el crucifijo) a los enemigos cuando están a punto de morir, lo que nos dará puntos de impiedad en el primer caso y de piedad en el segundo. Estos puntos sirven para mejorar una u otra arma, el camino recto o el camino pecaminoso, aunque no tendrá repercusiones en el argumento. Como he dicho, el juego se basa en el combate, que es lo que se le da bien, y en las secciones de plataformas y puzles se nota que chirría un poco. Sobre todo porque la cámara no es controlable (normalmente los juegos te permiten controlar la cámara del juego con el joystick derecho, pero en Dante’s Inferno el joystick derecho sirve para esquivar), es fija y a veces te deja en una situación en la que no ves bien a dónde tienes que saltar, lo que implica una muerte absurda y frustrante. 

Los quick-time events, los momentos en los que tenemos que pulsar una secuencia concreta de botones, también son bastante fastidiosos, sobre todo porque el botón que debes pulsar aparece en la parte superior de la pantalla pero de manera poco clara, no se ve bien si es un cuadrado o un círculo, si es una flecha a la izquierda o a la derecha (en otros juegos, el botón se sitúa en distintas partes de la pantalla, de acuerdo con la distribución de los botones en el mando, lo cual lo hace mucho más intuitivo). Tendremos fuentes de salud y de maná (a imitación de los cofres del God of War) y la posibilidad de montar sobre enormes bestias para machacar a los enemigos rápidamente. Los jefes finales son muy jodidos, especialmente el último. Como veis, el juego es clavado en todo a God of War. Sólo lo supera en una cosa:


Aparte de la oportunidad de descargar tensión seccionando cabezas y miembros, que nunca está de más, lo que me atrajo de Dante’s Inferno fue su diseño. Los escenarios y los personajes de Dante’s Inferno son obra del famoso dibujante Wayne Barlowe, que se encargó de la segunda parte de Hellboy y de El laberinto del fauno. Famoso por sus creaciones perturbadores y dentudas, de las cuales os muestro un par a continuación, Dante’s Inferno prometía. Y así ha sido.




















El juego se divide en nueve capítulos que representan los nueve círculos del infierno. Cada uno de ellos está dedicado a un pecado, y su ambientación es acorde a éste. Pero lo mejor es que los enemigos también están «a juego» con el nivel, especialmente en los primeros círculos. En cada uno encontraremos también a las almas en pena más famosas que fueron condenadas por esos pecados: Atila, Poncio Pilato, Boudica, Semiramis o Tiresias, por citar sólo unos pocos, a los que podremos absolver o castigar, ganando un montón de puntos de piedad o impiedad. También iremos encontrando una serie de reliquias (flecha de Paris, sello de Epicuro) que nos proporcionarán ciertas habilidades o mejorarán otras. Nos guiará el poeta Virgilio, con sus consejos y explicaciones sobre lo que va ocurriendo, citando partes de la obra de Dante. Sencillamente increíble la adaptación que han hecho de la obra, convirtiéndola en una experiencia jugable.

El primer círculo es el Limbo, el lugar a donde van los que no han pecado, pero que no vivieron en la fe cristiana. Es decir: ¡bebés muertos! Efectivamente, uno de los bichejos que nos atacarán es un bebé muerto (o una manada de ellos) con cuchillas en vez de manos y el cordón umbilical a modo de cinturón. Estos bichos son rápidos aunque flojos, y lloran cuando les sacudes. Muy inquietante.

El círculo del Limbo

En el limbo gobierna el rey Minos, o más bien en lo que se ha transformado tras la muerte: una especie de serpiente humana que decide a qué círculo va cada alma.

Y tiene muy mala leche

También nos encontraremos por ahí al barquero Caronte, que se ha fundido con su barca y ahora son una sola y despreciable criatura. Algunos enemigos se repetirán en todos los círculos, como los siervos del infierno (la carne de cañón con la que probar combos), una especie de demonios menores pobremente equipados y los demonios mayores, criaturas violáceas y cornudas de voz grave, muy fuertes y bien armados (a veces incluso voladores) que nos obligarán a andarnos con cuidado.

El círculo de la Lujuria: Cleopatra nos saluda en el centro

El segundo círculo es la Lujuria. El enemigo característico es una «demonia» semidesnuda con los senos y la hucha al aire que nos atacará con sus garras y, atención, ¡con un ataque especial en el que se abre de patas y un gigantesco adminículo afilado le sale de ahí y nos atrapa! El diseño de este círculo es muy característico, con estatuas que representan figuras en poses explícitas, pilares que esconden formas obscenas, puertas vaginales, etc. En este círculo reinan Cleopatra (con sus senos provistos de lenguas en lugar de pezones) y Marco Antonio, su amante.


La clase de cosas que encontraremos
en el círculo de la Lujuria


El tercer círculo es la Gula. Allí nos enfrentaremos a Cerbero, que en un guiño al poema de Dante no es un perro sino una gigantesca criatura blanquecina y abotargada de cuya boca salen tres lenguas provistas de dientes humanos (que son aún más inquietantes que los colmillos). Por supuesto, en este reino las almas se ahogan en bilis y excrementos, y gigantescos gusanos dentados nos saldrán al paso de entre el suelo. Los escenarios están hechos de carne, de babas, todo son bocas y ojos. El enemigo más característico es el glotón, un monstruo obeso y putrefacto con bocas en vez de manos, que aparte de intentar devorarnos nos vomitará encima si nos tiene delante… ¡y nos cagará encima si nos tiene detrás! Al moverse, resuenan pedorreos y ruido de jugos intestinales… en fin, un tipo encantador. Seguramente el círculo mejor diseñado del juego, si bien es también el más breve.

El círculo de la Gula da tanto asco como parece


Un primer plano de Cerbero, el gusano blanco
del que hablaba Dante


En el cuarto círculo, la Avaricia, las almas se ahogan en oro fundido, y todo es brillante y dorado. El enemigo típico es una extraña criatura con dos cuerpos, uno de los cuales acumula riquezas y el otro las tira. Su ataque es un giro vertiginoso que no se puede bloquear ni interrumpir si no se usa magia. Allí nos espera Alighiero, el padre de Dante (por si no lo he dicho, iremos viendo que Dante es culpable de todos los pecados según avanza por el infierno, demostrando que se trata del más despreciable de los antihéroes).


El círculo de la Avaricia y sus pobladores



En el quinto círculo, la Ira, las almas se ahogan en barro. No hay ningún enemigo especial, pero nos enfrentaremos a todos los enemigos ya vistos hasta el momento. El sexto círculo, la Herejía, nos presenta a los herejes, brujos inmunes a nuestro crucifijo que pueden extender su inmunidad a otros enemigos. El escenario está lleno de estatuas paganas de todas las religiones.


La ciudad de Dis forma el círculo de la Herejía,
 tal y como aparece en la obra original

El séptimo círculo es el de la Violencia, dividido en tres. En el primero, violencia contra el prójimo, las almas se ahogan en sangre hirviendo del río Flagetonte. En la violencia contra uno mismo está el bosque de los suicidas, lleno de los cuerpos enraizados de los que se quitaron la vida, y donde haremos un terrible descubrimiento. En el tercero, violencia contra Dios, nos encontramos con un desierto y con los cruzados, los compañeros de Dante que se condenaron por las atrocidades que cometieron en Acre, a pesar de las promesas eclesiásticas de perdón y salvación. También está allí Francesco, hermano de Beatriz y el mejor amigo de Dante.


Tendremos que cruzar el hirviente rio Flagetonte
con la ayuda de estas simpáticas criaturas.
A la izquierda podéis ver a Dante con su guadañita.


El octavo círculo es el del Fraude, y se divide en diez pruebas (matar a los enemigos sin magia, matarlos en el aire...) que representan a los diez tipos de fraudulentos (malos consejeros, políticos, aduladores, etc.). El último círculo, la Traición (el peor de los pecados, pues es un pecado del alma y no del cuerpo), es un páramo helado (quién lo iba a decir, el centro del infierno está congelado), enorme y terrible, donde entablaremos batallas resbaladizas en plataformas que se rompen y caen al vacío, y en cuyo centro está el mayor de los traidores, el mismo Lucifer, atado para toda la eternidad.

Todos los escenarios están llenos de detalle y dinamismo, no son nada estáticos: aquí y allá hay almas condenadas sufriendo algún tormento, cayendo desde la tierra hacia el infierno, envueltos en llamas, atrapados en las paredes, gritando cosas acordes al pecado cometido. Tremendamente inmersivo.

Luchando contra criaturas de la gula y la lujuria

Y sobre todo, el sonido en Dante’s Inferno es soberbio, no sólo la música durante el combate, que es muy buena, sino también los lamentos de las almas, el ruido del fuego y todos los detalles que te recuerdan dónde estás y te hacen sentirte incómodo. Opresivo, inquietante, de pesadilla: justo como se imagina uno el Infierno.

Me parece además un juego valiente, ya que el diseño es muy arriesgado sexualmente, enseñando mucha teta y cosas muy obscenas, que suelen subir la edad recomendada para comprarlo y por tanto perder clientes. Pero sobre todo, me chocó y me hizo reír bastante que al diseñar a Lucifer, le pusieran sus típicas pezuñas de cabra y un nabo que le llega casi hasta el suelo. Y encima, cuando peleas con él, el dicho miembro se bambolea al recibir golpes. Nunca había visto un juego en el que metieran partes pudendas masculinas, ¡y ahí lo tenemos!


El diabólico miembro

Para resumir, es un juego que, si lo compras por jugabilidad, es bueno, pero tiene algunos fallos que te pueden sacar de quicio un rato, y para eso puedes jugar al God of War que está mejor acabado. Eso sí, para mí el diseño y la ambientación del juego son lo que lo hacen destacar (y le da varias vueltas a GOW) y he visto pocas cosas tan perturbadoras y atractivas al mismo tiempo. ¡Y por 20 euros de primera mano! Saludos.

1 comentario:

hermana dijo...

Virgil