miércoles, 27 de abril de 2011

Bolonia avanza

La educación se adapta también al mercado y la economía. El mundillo de banqueros, agencias de rating y ejecutivos financieros ya tiene totalmente dominado a los gobiernos, es evidente. Las medidas "anticrisis" se toman "porque lo dicen los mercados". ¿Realmente tenemos que estar sujetos a lo que digan esos señores sobre los que no tenemos ningún control? Qué ironía. Pensaba que el gobierno y la democracia los creaban los ciudadanos para su beneficio, para administrar mejor la sociedad y obtener ventajas. ¿En qué momento le dimos la vuelta a la tortilla? ¿En qué momento pasamos a ver al gobierno como una pandilla de caraduras que se pasan el sillón cada X años para exprimirnos y gastarse nuestro dinero en coches oficiales y merendolas? A los dirigentes los elegimos nosotros, o eso nos hacen creer, pero, ¿quién elige a los mercados? ¿Y por qué tienen poder de decisión sobre nuestras vidas? Volviendo al tema inicial, ¿por qué están haciendo que la educación se amolde a sus exigencias? Los grados (los de Traducción lo sabemos) reducen al mínimo la especialidad, en el grado de Traducción no traduces nada hasta segundo curso, y te endosan clases de inglés, lingüística y mil chorradas que tienen poco o nada que ver con la traducción. La universidad, gracias a Bolonia y a los nuevos planes gubernamentales, se va convirtiendo en una fábrica de trabajadores con conocimientos vagos, carne de cañón para las empresas que los contratarán en empleos precarios y alienantes, cadenas de montaje. Y MIENTRAS, los ejecutivos y los que están por encima de nosotros se seguirán riendo, viendo cómo agachamos la cabeza sin rechistar. "La cagamos cuando lo de la crisis, pero les dio igual y dejaron que los agilipolláramos del todo.", dirán. Los responsables de la crisis, a costa de hundir a miles de personas en la miseria, se enriquecieron y consiguieron permanecer en sus puestos. "Dadnos más dinero para que lo arreglemos o lo pasaréis aún peor", y el gobierno agacha la cabeza, ignorante de los inescrutables designios mercantiles, y dice "sí señor, sí señor, ahora mismo me pongo a recortar gastos en todo para dároslo: becas, Verano Joven (¡HIJOS DE PUTAAAAAAAA!), subimos las matrículas... ¡lo que haga falta!".
Qué asco. A ver cuándo nos extinguimos, que ya estamos tocando fondo como civilización.

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