sábado, 8 de enero de 2011

Heavy Rain

¡Regalos de Reyes! Un pedazo de equipo de música, un pijama, unas zapatillas mulliditas para estar por casa y… ¡¡¡EL HEAVY RAIN!!!
Al día siguiente, 6 de enero, lo estrené (relativamente, porque es de segunda mano…) y no tengo palabras. Te engancha y no te suelta. No es un juego, no es una película, es un híbrido celestial, un argumento inteligente, un asesino en serie, peligro, misterios… Imaginad la mejor película de detectives que conocéis. Y ahora imaginad que podéis controlarla, decidir lo que ocurre, si te enfrentas a un reto o abandonas, que de tu habilidad dependa el resultado de una pelea, si al detective le dan una paliza unos matones o consigues dejarlos fuera de combate.
Al comienzo del juego se nos presenta al personaje principal, Ethan Mars, un arquitecto felizmente casado, con dos hijos, Jason y Shaun. Durante unos minutos, lo manejaremos para aprender el manejo del mando. Para hacer cualquier cosa, tendremos que utilizar los botones o el stick. Por ejemplo, para abrir un armario, habrá que realizar ese movimiento con el stick, y para afeitarnos, habrá que moverlo suavemente para no cortarnos. El movimiento más traicionero consiste en dejar pulsado un botón y pulsar otro, y otro, y otro (hasta cuatro). Si soltamos uno, se va al garete la acción.


Enseguida cambian las cosas. En parte por culpa de Ethan, el hijo mayor, Jason, muere atropellado, y se nos muestra lo que pasa unos años después. Tenemos a Ethan divorciado y viviendo en una casa cutre, y su otro hijo, Shaun, está seriamente afectado por la muerte de su hermano. Shaun es secuestrado por el Asesino del Origami, que ya ha matado a otros 8 niños. Ethan comienza la búsqueda desesperada de su hijo.


Nuestro segundo protagonista es Scott Shelby, un detective privado que también está buscando al asesino del Origami. El tercero, Norman Jayden, es agente del FBI y se le ha encargado ayudar a la policía con el caso del Origami. Madison es la última, una fotógrafa que también se implica en el caso. Cada uno descubrirá datos distintos de formas distintas, para que sólo el jugador tenga toda la información. Y si algo no se descubre, pues no pasa nada.


Hay varias cosas que me parecen increíbles en Heavy Rain. Lo primero es el realismo. Los gráficos no son realistas, son reales. El movimiento de los personajes, los labios, el sonido, las voces, los gritos… te dejan sin aliento. Lo segundo es la implicación. Normalmente en un juego llevamos a los personajes al límite, en un Call of Duty nos comemos granadas y disparos sin dudar. Pero aquí las cosas cuestan. Si un personaje tiene que hacer algo potencialmente peligroso, los pensamientos del personaje (a los que podemos acceder) nos hablan del miedo y las dudas que tiene, y nosotros, como jugadores, a veces no nos atreveremos a llevarlas a cabo para darle un respiro al pobre personaje.


Lo tercero es cuánto podemos afectar al desarrollo de la historia. Era de esperar, ya que si el juego se hubiese limitado a realizar acciones scriptadas, habría sido lamentable. Si un personaje muere, el juego continúa, pero sin él. Nada de Game Over, sigues jugando. Y si mueren todos, pues ahí acaba la historia, sin más problemas. Por ejemplo, Madison entra en la historia cuando conoce a Ethan, pero si Ethan estuviese muerto para entonces, ¿cómo entraría Madison en juego? Si Scott no borra todas sus huellas de la escena de un crimen que no ha cometido, la policía lo llamará para interrogarlo y así se reencontrará con un antiguo amigo. ¿Si borro todas las huellas, nunca se encontrará con él (me dejé un puto teléfono sin limpiar)? Todo eso lo tendré que ir comprobando, porque para sacar todos los trofeos tienes que jugar todos los finales posibles y todas las decisiones. Como se puede jugar cada capítulo por separado, no debería ser difícil.
Para resumir, ahora mismo estoy maravillado y devanándome los sesos para saber quién es el asesino, me parece uno de los mejores juegos a los que he jugado, sin duda de los más absorbentes, inmersivos, originales, innovadores y cuidados. Si tenéis PS3, que no se os pase. Incluso verlo es un placer, el otro día tenía a mi padre y a mi abuela (¡a mi abuela!) pegados al sofá para ver qué pasaba. Claro, el problema que tiene este juego es que a la segunda o a la tercera, como ya se sabe quién es el malo y lo que va a pasar, el argumento estará más flojo. Pero era genial ver a mi abuela preguntándome si ya habían encontrado al niño y la pena que le daba que Ethan no encontrara al crío. ¡Antológico! Si consigo que mi madre se enganche, es un símbolo claro del fin del mundo.

2 comentarios:

Neza dijo...

Quiero verlo^^
En la próxima visita te lo traes!

La hermana pequeña dijo...

Y que luego digas que si te doy los regalos con retraso, que si tal, que si cual...
Esta el juego como para que te quejes...