miércoles, 3 de noviembre de 2010

Tintín - nueva película

No sé si lo sabéis, pero Spielberg yJackson van a hacer una peli de Tintín. En «motion captured», como Beowulf o Cuento de Navidad.
De momento tenemos unas pocas imágenes, pero por lo que parece va a ser El Secreto del Unicornio y El Tesoro de Rackham el Rojo, con algunos toques de El Cangrejo de las Pinzas de Oro y La Isla Misteriosa. Otra cosa que no sé si sabéis es que soy un frikifán total de Tintín. Como la mayoría de las aficiones, empezó de pequeño. Me dicen mis padres que empecé a leer muy pronto, y que en seguida me aficioné a los «Tintines». He visto los típicos vídeos caseros familiares, y en un número preocupantemente alto de escenas aparezco con un Tintín en la mano. Desde luego, también recuerdo llevar libros y tebeos por la calle, mi madre me dirigía con una mano mientras yo leía, y también una de mis posiciones de lectura, con el tronco sobre el asiento del sofá y las piernas en el respaldo, leyendo boca abajo (algo que jamás sabré explicar).
Lo cierto es que estoy convencido de que me afición por Tintín influyó mucho en mi posterior afición por las aventuras y las heroicidades, por los héroes de buen corazón e impecable comportamiento moral como Tintín. Tintín viaja por todo el mundo, siempre ayuda a quien lo necesita y castiga a los malos. No bebe ni fuma, y si perdonamos ese peinado de lametón de vaca, es un gran tipo. También hay una lectura totalmente radical de Tintín, ya que cada cómic se escribió en un momento dado de la historia, y Hergé lo refleja todo (dictaduras fascistas, armas de destrucción masiva, espionaje, etc.) de manera a veces sutil y a veces explícita (el dictador bordurio se llama Müsstler, curiosa mezcla de Mussolini y Hitler). Qué os voy a contar, imagino que, como tantas cosas, si no las has vivido de pequeño no las vas a entender igual (películas, libros, tebeos, música…), pero para mí Tintín fue una gran influencia. Una anécdota que no suelo contar va a ser revelada hoy:¡¡ SPOILER, SPOILER, SPOILER!!
En el cole, en Primaria, yo no era digamos el más popular. Al principio, cuando era al nuevo, las chicas jugaban a la comba o a la goma, los chicos al fútbol, y Loscer jugaba con bichos. Hormigas, zapateros (esos naranjas y negros, los primos feos de las mariquitas), cualquier cosa valía. Un día me guardé unos cuantos en un bote y se me escaparon en clase, pero ésa es otra historia. El caso es que me dio por El Secreto del Unicornio, el mismo comic del que van a hacer la película. Hay una parte en la que el capitán Haddock (Andy Serkis)

le cuenta a Tintín (Jamie Bell)

la historia de su antepasado, el caballero Francisco de Hadoque, cuyo barco es asaltado por un pirata llamado Rackham el Rojo (interpretado por Daniel Craig).

Capturan al caballero de Hadoque, se escapa, etc (es un spoiler pero no tanto). A mí esta escena… como que me enamoré (y luego con la versión animada, ni te cuento), y vuestro querido Loscer se dedicó a… representarla en el recreo. Voy a dejar paso a mi yo escritor, no olvidéis que esto se escribió hace muchos años:

(Eh, es mi cole de verdad)
-¡Victoria, se ha hecho justicia!- eso es lo que grito, justo antes de tirarme al suelo de espaldas.
Acabo de incendiar la bodega llena de pólvora del Unicornio, hermoso barco de la flota de Luis XIV, antes capitaneado por mí, Francisco de Hadoque, y robado por el difunto Rackham el Rojo. Tras incendiar el barco, me deslizo hacia mi esquife por una cuerda, y me alejo remando. Cuando estoy llegando a la pequeña isla no muy lejana al barco, éste explota. Me pongo de pie y grito lo anterior, pero cuando llego a la orilla, me caigo de espaldas y me doy un golpe de órdago en la cabeza.
En el tebeo, el capitán Haddock ha encontrado en su trastero un cofre, que contiene un sombrero de plumas, un sable y un viejo manuscrito, con las memorias de su antepasado, el Caballero de Hadoque. El capitán llama a Tintín, que acude hasta su casa. Cuando llama a la puerta, y ve que el capitán no contesta, entre él, la portera y un cerrajero, derriban la puerta. Allí les espera Haddock, con su sable dispuesto. Espanta a la portera y al cerrajero, y le relata la historia del Caballero, que es la que yo representaba.
Y allí me tenéis, agarrado al poste de una canasta como si fuera el mástil del Unicornio y yo, el vigía, gritando: “¡Vela a babooorr!”.
Después me suelto de la canasta, adopto la personalidad de Francisco de Hadoque, extiendo un catalejo invisible y exclamo, mientras oteo el horizonte:
- ¡¡Yohohohó!!, ¡ése se está acercando mucho!, parece como si quisiera cortarnos el paso. ¡¡¡Aaah, iza su pabellón!!!.
Aprieto con fuerza el catalejo contra mi ojo, abro los dos de repente y, poniendo cara de asombro exclamo:
- ¡¡La bandera negra!!- ahora me dirijo a mi tripulación.- ¡Los filibusteros! ¡Zafarrancho de combate!¡ Todo el mundo al puente! ¡Preparados para virar!
Completamente fuera de mí, giró el timón de mi barco, y, al ver que el barco pirata me va a alcanzar, grito:
- ¡Cañoneros, a sus puestos!- los chavales que juegan al fútbol me empiezan a mirar extrañados.-
El barco pirata se acerca, y digo en voz baja: “Acercaos, muchachos, acercaos”. Voy subiendo la voz: “¡Vamos, más cerca!”.”¡¡Acercaos!!”
Cuando el barco invisible se pone a tiro, vocifero: “¡¡¡Fuego!!!”. Tras mirar por el catalejo, vuelvo a exclamar: “¡¡Les hemos alcanzado!!¡¡¡Fuego!!!”
Entonces, recuerdo con deleite la viñeta en la que el capitán Haddock, tan loco como yo, le dice a Tintín:
- Alcanzado, sí, pero no lo bastante como para hacerle huir. El pirata da la vuelta y, ¡¡¡MIRE!!!.¡La bandera roja!. ¡La lucha será a muerte!.- El capitán coge a Tintín por su chaqueta y le pone la punta de su sable en el cuello, para luego murmurar, con los ojos inyectados en sangre: No habrá prisioneros.
Se lanzan los garfios y los piratas empiezan a subir a mi barco. Entonces, yo, en medio de todos aquellos niños, que juegan al fútbol, a las tiendecitas, a las canicas, tazos o gogos, empiezo a blandir mi espada invisible y la culata de mi pistola, repartiendo golpes a piratas imaginarios, mientras mi boca profiere toda clase de insultos made in Haddock. Cuando todo está perdido, y sólo quedo yo, rodeado de piratas furiosos, una polea me golpea en la nuca, y me desmayo.
Al despertar, me las veo con el jefe de los piratas, Rackham el Rojo, y le escupo en la cara (suerte que no pasaba nadie). Acelero el tiempo, y hago que sea de noche.

Los piratas están borrachos, y consigo liberarme de mis ataduras. Sonrío, pues llega la parte favorita de mi aventura particular. Agarro mi sable y una antorcha, me acerco a la bodega (las escaleras cercanas a la casa de la portera), y me agacho para encender, con una antorcha invisible, una mecha invisible de un barril invisible lleno de pólvora invisible.
Cuando me voy a dar la vuelta, me sorprendo al oír una risa en mi cabeza. Me giro, con cara asombrada, pero sabiendo lo que voy a encontrar. El mismísimo Rackham el Rojo, con un sombrero de plumas, una capa roja, barbita de chivo y una espada centelleando en su mano. Exclama:
- Aaaaah, estabas aquí, perro. ¡Te voy a despellejar vivo!
Salta ágilmente hacia mí y yo me aparto con rapidez e iniciamos un duelo a muerte en las escaleras. Los chicos que pasan no me prestan demasiada atención. De pronto, pienso en la mecha que se consume. Detengo una estocada mortal de Rackham, me echo a un lado y la apago con el talón. Aliviado, hago un par de barridos con mi espada, y la sangre de Rackham el Rojo es derramada por las escaleras.
Extasiado, levanto los dos brazos, miro al cielo, y gritó: “¡Al fín! ¡Se acabó Rackham el Rojo!”. Sin perder el tiempo, enciendo otra mecha, subo las escaleras, me descuelgo por una cuerda y subo en mi esquife.
Ya me estaréis imaginando de pie, en el patio, remando furiosamente hacia la orilla, y cuando llego, el barco explota, y, al llegar a un bordillo, me caigo de espaldas, tras gritar, “Victoria, se ha hecho justicia”.

(Quiero una de estas, es un hecho)
Seguramente ahora entendáis un poco mejor por qué espero con impaciencia que salga esta película. Una última curiosidad: cuando tradujeron Tintín al castellano, pensaron en llamarlo Pepito… una gran idea (thanks, Eli).
Saludos, zuavos bebe-sin-sed.
TINTÍN FOREVER!