lunes, 25 de octubre de 2010

Fin de semana

Este fin de semana ha sido atípico. Salí precipitadamente de Madrid el viernes, con la intención de celebrar el cumpleaños de mi excelsa hermana, que se encontraba sola en casa. Efectivamente, le entregué su regalo, comimos pizza y tarta. Al día siguiente, después de remolonear un poco, después de comer me fui para la estación de Sigüenza. Había quedado esa tarde en casa de un amigo al que no veo casi por vicisitudes universitarias. Por supuesto, el tren en el que esperaba marchar no apareció y tuve que aguardar en el andén tres horitas, suerte que tenía mis nuevos libros de Flanagan, el detective barcelonés. Llegué un poco tarde a Madrid, cargado con mi equipaje me dirigí a casa de mi colega (Campo de las Naciones). Jugamos un rato al Portal,



cenamos lo que se pudo (lentejas y pasta) y vimos una peli de Paul Newman. "Hud", se llamaba la película ("El más duro entre mil", en castellano), un peñazo soporífero que, unido a la hora intempestiva, hizo que nos quedásemos profundamente dormidos tanto nosotros como Sami, la perra. Al día siguiente, domingo, debería haberme ido por la mañana, pero desayunamos un generoso tazón de cereales y nos pusimos a jugar al Doom 3. Menudo vicio, llegamos casi hasta el final del juego.



Sacamos a Sami y quedamos en que después de comer, me iría a mi casa a cumplir con mis obligaciones universitarias. Por supuesto, durante la comida, que consistió en pizza cuatro quesos y barbacoa,



pusimos otra película que duró hasta las cuatro y pico de la tarde. Terminamos el Doom 3, matando a Satán y cerrando el Hell Hole.



Las seis en punto. Cogí mi petate y me dirigí hacia la puerta. Mi colega la emprendió con la guitarra y, con acento argentino, me ofreció posada una vez más y un tiempo para hacer los deberes pertinentes. Al final acepté (Sami me miraba fijamente), y estuve cumpliendo con mis obligaciones hasta las diez más o menos. A dicha hora, sugerí jugar un poco al Oblivion. Hicimos una pausa sobre medianoche para terminar con los restos de pizza, y entonces mi compañero de aventuras (a quien llamaremos "Millán" de aquí en adelante) me comentó que otro compañero de clase, nombre en clave "Darío", se había pasado toda una noche jugando online al FIFA, hasta las ocho de la madrugada. Nos reímos de la anécdota y continuamos jugando. Y jugando.


Y jugando.



Y comiendo cereales.

Y jugando. Y nos dieron las nueve de la madrugada, hora a la cual partí, esta vez sí, rumbo a la residencia. Lo cierto es que no lo pude haber pasado mejor, me reí constantemente, avanzamos un montón en el juego, comentamos filosofadas videojueguiles (lo paradójico de ser capaz de matar demonios, lanzar hechizos, robar objetos, escalar montañas, surcar océanos a nado, confeccionar pociones...todo ello en la vida virtual, y que cuando te levantes para ir al baño te tropieces y te caigas). En fin, hacía tiempo que no pasaba un finde "de colegueo" así de chulo. ¡¡¡Y además me he pegado el mayor vicio de mi vida!!! Diez horas del tirón y otras pocas de aquí y allí, ¡es genial! Juajuajuajua. Y qué juegazo el Oblivion!

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Ay, qué fidelidad en la narración.
Asi fue.
Me voy a la cama tío, mañana lo mismo me paso temprano por allá porque no tengo el puto texto de Terminología.

Me llevaré el portátil para francés, así al menos hago algo. hahahahahahahah

Cierro los ojos y hay píxeles, píxeles que se cubren y gritan tras una chapa de taquilla: "¡¡Los de la UAC se creen que nos gusta más el mundo exterior que nuestras frías taquillas amadas!! ¡Déjame en paz!"


Well met
Hail good citizen
Please, let go my ear; it hurts and I have vaginal issues in my ears...

Sofía dijo...

OOOOOHHH.....Saaaaaaami!

Darío dijo...

Solo puedo decir una cosa.


Aficionados. Estoy seguro que vosotros, tras jugar desde después de comer hasta las 9 o así, no os habéis ido de farra con amigos comunes, y a eso de las 24:00, viendo que el panorama se presenta soseras, volver a jugar otras 7 horas.