domingo, 30 de mayo de 2010

Sobre las diferencias

He estado viendo y leyendo unas cuantas cosas que me han hecho pensar en dos opiniones opuestas: hay gente que aprecia las diferencias y hay gente que quiere que todos sean como ellos. En concreto, he visto un documental sobre una atea estadounidense que se pasa un mes en casa de una típica familia de Texas, cristianos cristianísimos. Se la llevan a una misa, donde se muestra el típico proselitismo religioso: debemos llevar la palabra de Dios a todo el mundo, para que todos podamos participar y gozar de Él. Este supuesto mensaje de paz y felicidad a mí me asusta bastante. Cuando yo tengo una idea o hay algo de lo que estoy convencido, algo que quiera aplicar como principio en mi vida, si se lo cuento a alguien no pretendo que lo comparta, no del modo en que esos cristianos quieren convertir a los demás a su religión. Y además, tampoco creo que una sociedad, un país o un mundo en el que todos tienen las mismas creencias sean buenos en absoluto. Cualquier manipulación del poder central del que parte cualquier creencia infectaría a todo el mundo rápidamente y sin excepciones. Esto, a un nivel físico, es lo que ha ocurrido siempre que un pueblo extranjero llega a otro continente (españoles en América, colonizadores en África, la peste en Europa…): las nuevas enfermedades hacen absolutos estragos en la población, extendiéndose entre individuos idénticos sin que nada pueda pararlas. Neal Stephenson ya nos plantea el mismo problema en Snow Crash: la idea de una lengua única original, compartida por todos, a través de la cual se transmitía un cierto virus (no queda muy claro si físico o psíquico, tanto da). El caso es que ese virus es transmitido por una diosa sumeria, y es otro dios, Enki, el que intenta evitar la propagación del virus, transformando la lengua única en varias lenguas (¿a alguien le suena «Babel»?) y salvando así a la humanidad de su perdición. En esencia es lo mismo. Un ejemplo de moda: Perdidos. ¿No resulta mucho más útil y efectivo el grupo protagonista al tener todos los miembros procedencias, pasados, convicciones y habilidades distintas? Un médico cabezota, un soldado con mala leche, un cazador con mucha fe, un timador que pone motes, un sacerdote fornido, una policía con cara de asco… Todos son importantes, y la serie no valdría nada si fuesen todos norteamericanos blancos, cristianos y de buena familia.
En fin, es un pensamiento interesante, en mi opinión, que se opone a muchas de las cosas que creo negativas, como el fanatismo religioso y proselitista, el nazismo o el nacionalismo exacerbado. Todo lo que no respeta la verdad evidente (qué religioso suena) que dicen los franceses: «Vive la difference», y que nos lleva por supuesto a las leyes que hemos creado para respetar eso: derecho a la libertad de religión, ideología, prohibición de la discriminación por motivos de esa clase…
En fin, recordad que Dios os ama y que quiere que difundáis Su palabra por el mundo para que todos sepamos lo guay que es y el esfuerzo que hizo al permitir que su hijo, que no es otro que Él mismo en forma humana, muriera para lavar nuestros pecados (que Él mismo nos impuso cuando nos creó). ¿No es genial lo absolutamente incomprensibles que son Sus designios? Creo que Dios participó en el guión de Perdidos.

3 comentarios:

Algunenano dijo...

¿Sabes que esta semana mismo me he leído Snow Crash en lo que hacía que estudiaba? ¿Recomiendas alguna lectura similar?

Loscercarlos dijo...

Pues la verdad es que Snow Crash me lo recomendaron a mí, así que no se puede decir que esté muy puesto en ciberpunk. Si me dicen algún otro título te lo haré saber.

Loscercarlos dijo...

Pues la verdad es que Snow Crash me lo recomendaron a mí, así que no se puede decir que esté muy puesto en ciberpunk. Si me dicen algún otro título te lo haré saber.