viernes, 26 de marzo de 2010

Sol

En Sol hay un argentino que se mete un taladro por la nariz, entre otros trucos. Hoy he estado un rato viéndolo. Había un corrillo de personas rodeándolo, entre ellos unos pokeros crestudos de esos tan repelentes. El argentino ha dicho que si entre todos reunían veinte euros hacía el truco del taladro. La gente ha empezado a soltar dinero, pero muchos otros han huido en desbandada. El argentino los ha criticado abiertamente, siempre con buen humor, pero con dureza ("Así, cuando vuelva a América, al tercer mundo, podré decir lo generosos que son en el primer mundo"). Cuando me he querido dar cuenta, uno de los pokeros estaba discutiendo con el argentino. El argentino le daba todo el dinero que había reunido (unas cuantas monedas) no sé muy bien por qué. El caso es que el pokero dudaba, pero sus amigos han dicho algo así como "Si te lo ha dao, te lo ha dao, vámonos". Los demás le hemos dicho al argentino que por qué había hecho eso. Él ha dicho: "Esos son unos culos rotos. ¿Qué me importan diez euros más o menos? El dinero va y viene. Esos pendejos son unos culos rotos, y aquí hay un hombre de verdad. A mí, si me pegan, pego, si me escupen, escupo, si me sonríen, sonrío, y si me abren su corazón, yo lo abro. Ellos se han ido corriendo con unas monedas."
Una vez ha hecho el truco del taladro (si no me equivoco, la broca se retraía hacia dentro a menos que le dieras a un botón escondido), le hemos dado dinero, los pocos que quedábamos, y al final le hemos dado la mano (y una señora y una niña le han dado un abrazo).

Justificar a ambos lados

1 comentario:

Neza dijo...

En fin...
Cósas que se ven por el mundo...