sábado, 16 de enero de 2010

He vuelto

Hoy estoy hecho mierda. Sin duda algo cambia en nosotros en el momento en que nos damos cuenta de que algún día vamos a morir. Por mi parte, recuerdo perfectamente que estaba en Sigüenza, cuando era (más) pequeño y estaba viendo una película de dibujos, que habíamos alquilado en el videoclub, en la que los protagonistas eran los animales de El libro de la selva (el oso, la pantera, el tigre, el lobo, la serpiente) pero cuando no eran más que cachorros. No sé muy bien como, pero el caso es que me di cuenta de que yo también me iba a morir. Me pasé un buen rato llorando, eso de morirse era inconcebible. Y, en cierto modo, aún lo es. Pensad por un momento en cuando seáis viejos y cerréis los ojos por última vez. No sé, no creo que haga falta explicar nada, resulta fascinante. Jamás sabremos cómo sigue el mundo, ni si las películas de ciencia ficción tenían razón, ni si seremos recordados, ni nada en absoluto. Simplemente, dejaremos de ser. Lo que hayamos hecho hasta entonces será todo lo que haremos. Nada más. Simplemente, dormidos para siempre, pero sin soñar. Me sigue maravillando y asustando a la vez. Ayer estaba durmiendo y me acordé de que había dejado el radiador a todo trapo. Normalmente lo bajo o lo apago, pero estaba demasiado cansado. Y pensé, ¿y si me asfixio mientras duermo? Mañana ya no cogeré el tren, mis padres no me recibirán, no podré volver a alegrar (o entristecer) las vidas de los demás, nada. NADA. No más cansancio, ni tristeza, ni dolor, ni preocupaciones, pero no más música, ni alegría, ni amor, ni escritura, ni blog, ni películas, ni libros, ni risas, ni sonrisas, ni aventura. Tal vez sea eso lo que nos impulsa a seguir vivos cuando tenemos un día espantoso en el que absolutamente todo va mal (o lo vemos mal) y lo más fácil sería tirarse a las vías del tren antes de que llegue: El hecho de que puede que las cosas mejoren, el hecho de no saber si, de seguir vivo, tu vida será mucho mejor a partir de ahora, el miedo a perderte las cosas buenas que pueden esperarte tras la próxima esquina.

1 comentario:

Algunenano dijo...

Empiezas a desvariar como un mono borracho. Aunque por lo menos da que pensar durante un rato, sigue así'n.