miércoles, 13 de enero de 2010

El cine

El cine es capaza de sacar a relucir las emociones, eso lo sabemos todos. Seguro que todos habéis reído, habéis llorado, os habéis asustado y os habéis indignado. Pero ayer, viendo Perros de Paja...en fin, ¿qué clase de magia tendrá esa película que consiguió que vuestro querido Loscer se dedicara a gritarle a un actor que aparecía en la pantalla de su ordenador que por favor volviera a darle con el atizador a ese imbécil, todo ello entre tacos de gran calibre y golpes en la mesa? ¿Cómo es capaz de absorberte tanto y de hacerte sentir tan identificado que un servidor no sólo tolere, sino que exija la violencia? Y esto se puede aplicar también a otras cosas, como el miedo a que la película termine, no podemos creernos que una película de la que hemos disfrutado cada segundo se vaya a acabar, o la pena por saber de antemano el final de una historia amorosa, por lo cual ya nos duele que los personajes sean felices porque ya sabemos que al final son desgraciados. No creo que haga falta que os ponga ejemplos, estoy seguro de que ya tenéis casos de la mayoría. Hasta otra!

No hay comentarios: