miércoles, 4 de febrero de 2009

Mitología Parte 1 - Valhalla

Imaginaos ser un vikingo a punto de ir a la batalla. ¿Os habéis puesto el yelmo (sin cuernos)? ¿Habéis pillado el hacha y ese escudo tan molón que os barnizó vuestra mami? Sólo os queda coger una buena lanza de fresno con regatón de hierro para equilibrarla, y podéis subir al drakkar.
Dejad el escudo por fuera de la borda para protegeros de las flechas, y coged el remo. A las órdenes del capitán, empezad a remar al ritmo de alguna canción de Manowar (recomiendo Warriors of the World United)
Horas después, desembarcáis. Bajáis los caballos del barco y montáis. Daos prisa en llegar al pueblo antes de que os detecten los vigías que siempre están apostados temiendo una de vuestras incursiones. Demasiado tarde, habéis sido lentos y os esperan. De hecho, os han rodeado por completo. No queda más opción que pelear. Pero eso nunca ha sido un problema, teniendo en cuenta aquello en lo que creéis. ¿Qué? ¿Qué no lo sabéis? ¡Qué desfachatez! Yo os hago un resumen.
Una vez muertos, hay dos caminos. Si habéis muerto de viejos, por enfermedad, ocobardemente, vais directos a la morada de Hel, hija de Loki y tan horrenda como sus hermanos Fenris y Jormungander
.
Más o menos es el Infierno de los cristianos. Ya sabéis, ríos de barro y veneno y valles erizados de espadas. Vagaréis eternamente, etc, etc. Si morís en combate, defendiendo a vuestro jefe con valentía, y sois hombres libres o esclavos muertos defendiendo u honrando a vuestro señor, os espera algo ciertamente mejor. Valhalla.
Lo primero es ver a las hermosas Valkirias, doncellas guerreras, a caballo, invitándote a seguirlas. Para ello, llega Sleipnir, el caballo de ocho patas del mismísimo Odín, dios de la guerra. Supongo que para entonces ya estaréis flipando. Pero lo bueno es que iréis volando sobre ese bicharraco, también hijo de Loki con un caballo semental, en un episodio con el que bromean los dioses a costa suya, por encima de Bifrost, más conocido como el Arco Iris, hasta el Valhalla. El Valhalla es un gran salón con paredes de escudo, columnas de lanza y bancos cubiertos de cota de malla. Allí os alimentaréis de hidromiel y de cierto jabalí que cada día era cazado, asado y devorado, para luego volver a aparecer. Las horas muertas las pasáis combatiendo unos contra otros. ¡Ya veréis lo divertido que es atravesarse con las espadas, cortar cabezas y brazos, para que a la hora de la comida todo vuelva a ser como antes! ¡A que mola! Y preguntaréis: ¿Y para qué demonios estoy yo en el Valhalla? Pues por si no os bastara con luchar junto con los héroes de los que habéis oído hablar, con vuestros amigos caídos en combate que nunca creísteis volver a ver, habéis sido escogidos por Odín mismo para acompañarle en el Ragnarok, porque sois los mejores, los más diestros y los más borricos, porque para eso Valhalla es un campamento militar.
De modo que ya sabéis por qué los vikingos (vosotros) nunca retrocedían en combate. La recompensa si no lo hacían era lo máximo a lo que podía aspirar cualquier persona. Lo darían todo para alcanzar el Valhalla. Por si morís en batalla, os dejo aquí las preguntas que os harán las Valkirias para decidir si vais a Hel o al Valhalla. Marco en negrita la respuesta correcta. Suerte para el examen.

1ª: ¿Eras un hombre libre o eras un esclavo?
Un hombre libre.
Un esclavo
Ninguna de las anteriores.
2ª. ¿En vida honrabas a los dioses y a sus sacerdotes?
Por supuesto.
Nunca.
No sabe/No contesta.
3ª. ¿Has muerto como un valiente, con la cara frente al enemigo y sin estremecerse tu corazón?
Por supuesto, como hicieron mis antepasados.
No, de hecho me ha alcanzado una flecha mientras me escondía.
La cara sí la tenía frente al enemigo, pero la verdad era que tenía una cierta arritmia.
4ª. ¿Has combatido alguna vez contra los de tu raza y los de tu sangre?
Jamás. Eso sería una deshonra.
¿Es una pregunta trampa, verdad?
Bueno, le tiraba de las coletas a mi hermana pequeña.

Bueno, sabiendo esto, podéis lanzaros al combate. Para terminar con nuestra historia, diremos que al final, tras rebanar cabezas con mucha naturalidad y dejar el campo sembrado de miembros humanos, conseguís romper el cerco y saquear el pueblo, marchándoos en el drakkar sin que nadie se atreva a seguiros. Una vez en vuestra aldea vikinga, celebráis la victoria con jabalí y mucho hidromiel. ¡Nos vemos en Valhalla!
Esperad a la segunda parte: El Ragnarok

2 comentarios:

*[( SäNdRâ ])* dijo...

Ohhhhh el Valhalla!! ¿Ves? de una forma o de otra has acabado mostrándome lo que es. :D

Aún me debes algún comentario...

bzz

Neza dijo...

Creo que yo no acabaría en el Valhalla...
¿No tienen algún sitio para cuando te mueres como ese, pero todo al revés?