miércoles, 18 de febrero de 2009

Más pensamientos

Me encuentro escuchando la banda sonora de Amélie gracias a Atalanta, leona de la Cibeles. Y claro, eso me hace pensar en muchas cosas. Supongo que más de uno habrá pasado su infancia y habrá crecido rodeado de nobles ideales que tomaba de libros y de películas (si no no leeríais este blog). Cosas como el honor, el valor o el amor caballeresco, que hacían que nos sintiésemos impacientes por salir al mundo a aplicarlos y a, de ese modo, vivir nuestras propias aventuras. Y cuando llega el momento, ¡decepción! ¡decepción absolutamente dolorosa y frustrante! Cuando el velo que cubría tus ojos de niño soñador cae, y eres arrojado al mundo, te das cuenta de que ninguna de las cosas en las que has creído se aplican. El mundo es un asco: los hombres, miserables y cobardes. El dinero lo mueve todo. El honor no tiene el más mínimo valor. Se ensalza a los malvados, se critica a los nobles. Se aplica la ley del más fuerte. La cultura es menospreciada. El amor se ha convertido en algo de consumo rápido, intercambiable incluso por dinero. Y te das cuenta de que más te vale cambiar, que si sigues empeñado en aplicar tus propios criterios vas a sufrir, te van a hacer daño y vas a ser más infeliz de lo que lo serás por no hacerlo y dejarte llevar. O tal vez todo eso en lo que has creído, ese mundo paralelo, no haya existido jamás, y la vida haya sido siempre igual de miserable. Tal vez ese mundo se creó para poder escapar de ello. En ese caso, es posible que valga la pena seguir creyendo en ello, porque manteniendo tus anticuadas concepciones de los valores, te distingues del resto y te refugias en algo que sólo tú (y unos pocos, por desgracia aislados y con los que nunca tendrás la suerte de contactar) tienes y que, a mi entender, te pone por encima de aquellos que sólo ven lo material de las cosas, los que se ríen de todo lo que no sea totalmente práctico e inmediatamente útil. Lo que es capaz de desatar un disco como éste. Gracias, Atalanta.

3 comentarios:

*[( SäNdRâ ])* dijo...

Es cierto que las cosas han cambiado. La forma de ver el mundo y de actuar no es la misma. Sin embargo no todo es malo, alegaré en nuestra defensa que la gente buena sigue ahí y eso no ha cambiado. Además, y ya que me das la barrila con contarme el final, te diré que Lestat despertó porque le encantó nuestro mundo. Le conmovió la forma de pensar de la gente, de su sinceridad. Ya no tenemos nada que ocultar, cada uno es como es, no tiene por qué fingir, como quizá pasaba entonces. Y nuestra música. Música potente que expresa todo lo que sentimos, queremos y odiamos. Nuestra música fue lo que le hizo despertar. ¿Qué sería de nosotros sin música?
Cada época tiene sus cosas, quédate sólo con las buenas, y sobre todo, sigue siendo tú Loscer.
Un beso!

Neza dijo...

¡Pues claro que hay cosas buenas!
Si vas a un sitio en el que el dinero es algo secundario, más que nada porque escasea, te darás cuenta de que hay mucha gente que aún vive por los demás, personas.
P.D: Vi a wyoming, y tengo fotos con Toni, Tom y Letona :D. Tuve es gustazo de conocer a VICENTE ROMERO.

Persephone dijo...

Llevas más razón de la que debería estar permitido...

Si pudiéramos dejar a un lado el egoísmo y cambiar...