martes, 3 de febrero de 2009

Historia Resistance modificada

-Mariscal Douglas Rowland a base Norte. Repito: Mariscal Douglas Rowland a base Norte. Base Norte, responda, cambio. ¿Siguen ahí? Supongo que da igual. Ya no importa. Las criaturas se acercan. Si cierro los ojos las puedo oír con claridad, fuera del búnker, devorando a mi equipo. ¿Cómo hemos llegado a esto? ¿De dónde ha salido esta plaga? Procedió del Este, de la estepa, y atravesó Rusia y toda Europa. Ningún país ni ejército quedó intacto. A su paso no dejaron nada. Ni heridos, ni refugiados, ni cuerpos. He oído que en Rusia la llamaron la Epidemia Sin Muertos, una fuerza invisible que nadie pudo frenar. En Italia la llamaron la Noche Enfurecida. Nosotros la llamamos Mantícora, en un alarde poético, cuando aún las observábamos con fascinación, mientras no dejaban piedra sobre piedra en el continente. Nosotros, egoístas hasta el final, permanecimos en nuestra gran isla viendo cómo nuestros vecinos eran invadidos. No sabemos nada de África. Asia con toda seguridad cayó hace semanas. Sólo Norteamérica supo defenderse a tiempo, y los americanos organizaron un perímetro de seguridad, el Liberty, con un muro muy superior a la Gran Muralla China. Nosotros, los británicos, tal vez creímos que las mantícoras nos dejarían en paz, que nos dejarían sobrevivir en Gran Bretaña. Qué ilusos fuimos. El continente cayó en tres semanas, y las naves de las mantícoras comenzaron la invasión de nuestra isla. Las fuerzas del Ejército se movilizaron, pero todo es inútil. ¿Cómo vencer a un enemigo que nos supera en número y en tecnología? Vi con mis propios ojos lo que hacen con el enemigo. Estuve en uno de sus centros de conversión, escapé de milagro. Pero el resto de mi unidad fue convertida en mantícoras. Algunos de ellos se desgarraron las venas a mordiscos antes de sufrir el destino de sus compañeros. Son puestos en coma, encerrados en repugnantes capullos después de haber sido infectados por el virus Mantícora y procesados como si de cerdos se tratara. En unas horas se ha creado un nuevo soldado, inmisericorde y cruel, sin ningún recuerdo de su pasado. Yo logré liberarme de los que me llevaban, arrebatarles un fusil y escapar dejando varios muertos a mi paso. Me reuní con un pelotón con el que contacté por radio. Desde entonces, advierto a todos mis hombres de que reserven su última bala, porque he visto lo que hacen y sé lo que implica. No dejéis de luchar, les digo, no dejéis que os cojan con vida, porque hay destinos peores que la muerte. Las mantícoras tienen sus centros de mando en una serie de torres excavadas en lugar de erigidas. ¡MALDITO BASTARDO! ¡MUERE!.................Una de esas criaturas de cuatro patas que las mantícoras usan como rastreadores se había colado en el búnker. Pero ha probado el sabor de las balas. Como iba diciendo, esas torres han aparecido de la nada, llenas de mantícoras, de vehículos acorazados y de criaturas ciclópeas y repugnantes que no me atrevo a describir. Londres arde mientras hablo. En breve las mantícoras habrán derribado la puerta y me encontrarán aquí, hablando conmigo mismo. No dejaré que me atrapen. Antes me volaré la cabeza o me llevaré a esos engendros conmigo. Si alguien oye este mensaje,…Europa está perdida, Asia está perdida, África seguramente está perdida. Sólo queda Norteamérica. Si estás solo, si no sabes dónde ir, ármate de valor y de munición y dirígete allí. Y si no puedes, haz como yo. Ponte de espaldas a una pared, y RESISTE.

1 comentario:

*[( SäNdRâ ])* dijo...

Sabía que no lo ibas a apreciar...
Que no sea mi tema favorito no significa que no pueda gustarme, PITUFO! No está mal, pero te queda muuuuuuuucho por aprender, al fin y al cabo por eso tu libro de cabecera es Fages ¿no? (sé que no, los he visto ^^).
Intentaré pasarme más, prometido.
Bzz!