jueves, 13 de diciembre de 2007

Las Crónicas de Garbajosa y los NPGs

Una serie de relatos cortos basados en hechos reales.

EPISODE I - La vieja loca (Scary Movie made in Spain)


-¡A jugar a otra parte, rapaces! ¡Anda que no hay sitio en el pueblo, y tenéis que venir aquí a molestar!- aulló la anciana.

-Pero, señora, si no molestamos a nadie.- trató de razonar Antonio.

-Lo diréis vosotros. ¡Que ya me rompisteis una ventana una vez! ¡Ahora queréis darle al coche!- siguió la mujer.

-Pero, ¿qué dice, señora? Nosotros no hemos roto nada. - se defendió Saúl.

-Como os pille el balón, os le pincho.- sentenció la anciana, agitando sus agujas de hacer punto.

-Se dice “os lo pincho”- dijo Carlos por lo bajo.

La mujer, resignada a que los chavales siguieran tocando las narices con la pelotita, les dirigió una última mirada de odio y cerró la puerta. Los chicos siguieron dando pelotazos junto a la puerta de la vieja. Trataban de encestar en el pilón de la fuente de una patada. Algún balonazo que otro se escapaba y golpeaba la puerta de la casa de la vieja. Cuando se cansaron, se fueron a otra parte. No vieron que, en la ventana de la casa, el rostro furioso de la vieja les observaba.

A los pocos días, después de haberse reído del asunto y habérselo contado a toda la pandilla, se olvidaron de ello.



Garbajosa era un pueblo minúsculo y de pocos habitantes. Poseía una especie de centro cultural llamado cariñosamente “El Chiri”, una fuente y... nada más. Sus casas destartaladas hacían gracia de día, pero por la noche, y con ayuda de los árboles, proyectaban espectrales y siniestras sombras. Lo único que daba algo de vida al pueblecillo eran los NPGs, el grupo de chavales provenientes de lugares tan dispares como Madrid o Zaragoza que, como toda pandilla en condiciones, revolucionaban el pueblo con su alegría y, sobre todo, con sus chorradas.

El día en que empezó todo, los NPGs jugaban al frontón en la plaza del pueblo. Era de noche, y no veían un pimiento. Iban todos vestidos con camisetas negras con el símbolo de los NPGs, el cartel de Garbajosa y sus nombres. Unos pantalones blancos completaban el cuadro. Allí estaban Anto, Saúl, Carlos y Carlos (los llamaremos Carlos L y Carlos C), Isa, María, Natalia y Mariano. Los chicos y Natalia jugaban al frontón, mientras que las chicas estaban sentadas en bancos.

Saúl golpeó la pelota con tanta fuerza que, en el rebote, impactó en el cráneo de su hermana Natalia. Natalia cayó al suelo inconsciente. Las chicas la atendieron mientras Carlos C devolvía la pelota. Debido a la oscuridad, la pelota se perdió en el cielo y bajó rebotando hacia la fuente.

-Ahora vas tú, tío.-dijo Mariano.

-Pero, ¡¡corre!!- le apremió Anto.

Carlos C echó a correr como alma que lleva el diablo. Los demás NPGs varones, agotados, se unieron a las chicas para descansar mientras Carlos C volvía.

-¿Habéis oído eso?- preguntó Carlos L.

-No. ¿Qué era?- preguntó Natalia, mientras se frotaba la frente con la mano.

-No sé, parecía un golpe fuerte.- replicó Carlos L.

-¿De dónde venía?- preguntó Saúl.

-Yo también lo he oído, y diría que de la fuente.- dijo Mariano.- parecía un petardo, un TK-gas o uno parecido.- Mariano era un gran gamberro y experto en petardos.

-Pues vamos a ver, ¿no?- dijo Isa.

-Está muy oscuro. Tengo miedo.- se quejó María.
-Tranquila, yo te protegeré.- dijeron a un tiempo Saúl y Mariano.

María se decantó por Saúl, así que Mariano dijo enseguida que la chica de 18 le esperaba, y que tenía muchas ganas de irse de Garbajosa.


Los NPGs se pusieron en marcha. Los chicos se llevaron sus raquetas para no dejarlas allí. Llegaron a la fuente, pero no había ni rastro de Carlos C.

-¡Mirad! ¡La casa de la vieja!- aulló Carlos L.

Lo primero que vieron fue un cristal roto en una ventana. Pero lo que más llamaba la atención (no sin razón) era Carlos C. Estaba colgado de la cuerda de tender con unas pinzas. Su cabeza reposaba sobre su pecho y sus rodillas estaban dobladas. Vieron agujeros en su camiseta negra, por los que chorreaba multitud de sangre. Carlos C estaba muerto (a partir de ahora Carlos será Carlos L). Los NPGs se acercaron a Carlos C y examinaron sus heridas.

-Han sido hechas con algo largo y puntiagudo.- declaró Anto.

-¿Puedo hacer un chiste con eso?- preguntó Carlos.- Las caras apesadumbradas de sus amigos le disuadieron.

-¡¡¡Al suelo!!!- aulló entonces Natalia. Todos se arrojaron al suelo, y sintieron que algo les peinaba con la raya en medio. Perdigones. Perdigones de escopeta. Los NPGs se escondieron detrás del pilón de la fuente.

-¿Desde dónde disparan?- preguntó Saúl.

-Desde la casa de la vieja, mirad.- respondió Mariano.- Todos levantaron la cabeza, pero fue Carlos el que recibió el disparo en plena jeta. (Ya no hay necesidad de llamar a nadie Carlos L, C o Carlos).

-Agachaos, maldita sea.- respondió Isa (quien, todo sea dicho, no parecía muy afectada por la muerte de su sacrosanto y augusto hermano).

-¡Salid por patas!- chilló Natalia, y echó a correr. Los demás siguieron su ejemplo y se largaron. Antes de irse a dormir, Anto le dijo a Saúl: Bueno, ha sido un día movidito, ¿verdad?. Saúl respondió que sí, que había que repetirlo. Acto seguido se fueron a dormir.

Al día siguiente, los cinco NPGs se levantaron temprano y se pusieron a rondar la casa de la vieja. No había señales de vida, y las ventanas cerradas eran claros indicios de que los ocupantes de la casa se habían ido. No obstante, los NPGs eran precavidos, e hicieron lo que se esperaba de ellos: mandaron a Natalia como exploradora.

Natalia se acercó a la puerta y se dio cuenta de que no estaba cerrada. La abrió y se apartó de la trayectoria de un hipotético disparo. Entonces, los NPGs entraron en la casa.

Encendieron las luces y atravesaron el desierto salón, lleno de muebles anticuados. Una escalera conducía al piso superior, mientras que varias puertas servían de acceso a la cocina, baño, etc. Los NPGs decidieron separarse. Anto, Isa y María subieron, mientras que Saúl, Natalia y Mariano se quedaron a registrar el piso de abajo.

Nada más subir la escalera, Anto, que iba delante, se topó con un viejo, probablemente el marido de la vieja. No fue el susto lo que le hizo retroceder, sino la escopeta de caza que llevaba sujeta en las manos. Anto se arrojó al suelo, y el disparo derribó a Isa, cuyo cuerpo cayó dando tumbos por las escaleras. Anto se arrastró lejos del anciano, mientras éste recargaba su arma y disparaba a María. Anto, entonces, se puso en pie y forcejeó con el viejo por el arma. Finalmente, Anto consiguió situarse tras el viejo y ahogarle con la escopeta. Anto soltó el cuerpo inerte del viejo demente y se dispuso a bajar las escaleras. Sin embargo, tropezó con el pie del viejo y cayó por las escaleras, partiéndose el cuello. Anto pensó que había sido una muerte muy tonta.

En el piso de abajo, las cosas no iban bien. Saúl y Mariano (que habían manifestado su deseo de una muerte espectacular) hacían acrobacias para evitar los disparos de la vieja, mientras Natalia salía arrastrándose lejos de allí. Mariano hizo el pino, y Saúl saltó sobre los pies de Mariano, para acto seguido salir proyectado hacia la anciana y propinarle una patada que la arrojó hacia atrás. La vieja rompió unos platos de cerámica de una vitrina con la cabeza, pero, a pesar de ello, disparó, derribando a Mariano y a Saúl por igual. La vieja salió cojeando tras Natalia.

Natalia había cogido la escopeta de las manos de Anto. A su espalda oyó el sonido del arma de la vieja recargando, así que Natalia dio un asombroso giro en redondo estilo Matrix, sujetando la escopeta con una sola mano, hasta quedar las dos apuntándose mutuamente.

-¡Al fin vais a pagar!-gritó la vieja.-¡Al fin...

Natalia apretó el gatillo, y la vieja salió despedida hacia atrás.

- Cuando se quiere disparar, no se dice nada.- espetó Natalia. Dicho esto, escupió en el suelo y se ajustó un imaginario sombrero de cow-boy.

-¡Natalia!¡Natalia! ¿Estás despierta?

-¿Eh? ¿Qué? ¿Dónde estoy?

-Estás en el hospital. Saúl te pegó un pelotazo tremendo y te quedaste inconsciente. Pero aquí estamos los NPGs para cuidarte.

-¿NPGs? ¿Qué significa eso?- preguntó una enfermera que pasaba por allí.

-¡¡No preguntes, gilipollas!!- contestaron todos al unísono.

4 comentarios:

Saúl dijo...

eeiii k paxa Loscer!!eres un makina escribiendo historias y k sepas k soy uno de tus mas grandes admiradores!!!ya te pedire algun autografo cuando me pase x garba!!jajajaj,wneo sigue asi eh!!k algun dia llegaras lejos!!y si te haces famoso y te forras acuerdate de mi eh!!!un saludo SAUL

Tales&Loscer dijo...

Jeje, esto son amigos y lo demás son gaitas.

Anónimo dijo...

jajaja k wapo esta el cuento y sopbretodo por su pedazo de protagonista jajajaj asi me gusta me encanta las historias estas pedo podias acerme otra .

Anto dijo...

jajaja, k wena la historia y lo mas curioso es que ocurrio de verdad XD Weno loscer , espero que escribas mas historias de los NPG's y asi me hecho unas risas jaja Weno escritorazo un saludazo, agur!!!!