jueves, 13 de diciembre de 2007

El repartidor de periódicos (ganadora de un Oscar...digo de un premio del insti)

Cuando Hinkey salió de su casa aquella mañana, montado en su bicicleta, no dejaba de pensar en el videojuego nuevo que la noche anterior habían traído al local de videojuegos de Neng City. Lo que le había sorprendido era que el protagonista del videojuego tenía el mismo trabajo que él, repartidor de periódicos. Pero lo más extraño era que el videojuego se llamaba: “Hinkey, el Repartidor de periódicos”.

La misión del protagonista era, sin parar ni bajarse de la bici, lanzar los periódicos a los buzones de todas las casas del barrio. Lo complicado era que por la calle no paraban de circular los coches, y tenía que ir esquivándolos. Si era atropellado perdía una vida, y el personaje disponía de veinte vidas.

Hinkey había estado jugando varias horas sin conseguir pasar de pantalla. Llegaba un momento en que venía un coche por cada carril, y había que pasar entre los dos vehículos y lanzar un periódico a través de la ventanilla de uno de ellos, para que cayera exactamente en el buzón, y después, esquivar a un tercero que venía por en medio. Tras muchos e infructuosos intentos, Hinkey había decidido irse a su casa para intentarlo en una situación real.
Pedaleó hasta las oficinas del periódico, donde el encargado, un hombre calvo y gordo llamado Bennson le dio el montón de periódicos que tenía que repartir. Se situó en la calle y comenzó a pedalear. La primera casa estaba a la izquierda, y no había ningún obstáculo. Hinkey lanzó el periódico, que entró limpiamente en el buzón. Después vio un coche que venía por el carril izquierdo, y otro que venía, algo más lejos, por el derecho. Hinkey tomó aire y se lanzó a la carrera por el carril derecho. Cuando pasó al primer coche, lanzó el periódico al buzón, y giró bruscamente, esquivando por los pelos al segundo coche. Siguió así hasta llegar a las últimas casas, lanzando periódicos y esquivando vehículos sin parar.
Hinkey ya había entrenado suficiente, y creía ser capaz de pasar el reto. De pronto, un ruido de claxon lo sobresaltó. Dos coches venían a toda velocidad, uno por cada carril. Hinkey sonrió y salió disparado por la línea que separaba los dos carriles. Cuando pasó por en medio de los coches, lanzó un periódico por la ventanilla del coche del carril izquierdo, que pasó rozando la cara del sorprendido conductor, y entró en el buzón. Hinkey gritó de alegría, cerró los ojos para saborear el momento,............. y el tercer coche se lo llevó por delante.
No quedó ni rastro de Hinkey.
Había olvidado un pequeño detalle.
EN LA REALIDAD, SÓLO TENÍA UNA VIDA.

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